Marisol Romo Mellid

Web personal

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente

Exposición

El fotógrafo mexicano Héctor García (México D.F. en 1923) expone una colección importante de sus fotografías en el Museo de la Ciudad de México hasta Enero de 2010, bajo el título: Cámara Obrera. Fotografía Callejera. Jesse Lerner, comisario de la muestra, ha realizado la selección de las imágenes y ha coordinado las diferentes tareas relacionadas con la exhibición.

Leer más...
Home Ensayo Alcoholismo, medicina y sociedad en España - Ricardo Campos Marín

Alcoholismo, medicina y sociedad en España - Ricardo Campos Marín

E-mail Imprimir PDF
Alcoholismo, medicina y sociedad en España (1876-1923). Ricardo Campos Marín

Alcoholismo, medicina y sociedad en España (1876-1923)

Ricardo Campos Marín

  • Editorial: CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas)
  • Lugar: Madrid
  • Año: 1997
  • Páginas: 303
  • ISBN: 84-00-07679-6
  • NIPO: 179-97-063-9

Tema

El libro recoge los resultados de la Tesis Doctoral realizada por Ricardo Campos Marín sobre el alcoholismo, medicina y sociedad en España (1876-1923).

Resumen

Ricardo Campos Marín realiza en este libro, texto recopilatorio de sus investigaciones de Tesis Doctoral, un recorrido histórico-social que le permite entender y situar el problema del alcoholismo durante esa época en España. En síntesis, realiza un trabajo de contextualización trascendental que permite ver las relaciones entre alcoholismo y medicina, desde un punto de vista científico, social y político.

Ya en las primeras páginas del libro, el autor expone con claridad cual ha sido su hipótesis de trabajo: intento demostrar cómo el alcoholismo en España fue una construcción medico-social, que se realizó más a partir de la potencialidad, del peligro que entrañaba como factor de desorden social, que como una enfermedad.

Para desarrollar y probar esta hipótesis, Ricardo Campos Marín se ha propuesto en este trabajo de investigación trazar cuatro objetivos primordiales: En primer lugar, he intentado analizar las ideas manejadas por los médicos españoles sobre el alcoholismo, señalando tanto las influencias científicas recibidas desde el extranjero, como la elaboración de un discurso antialcohólico propio. En segundo lugar, he resaltado las implicaciones sociales y morales que se imbricaron en la definición científica del alcoholismo, examinando sus conexiones con el discurso social sobre esta cuestión. En este sentido, he señalado la asociación del alcoholismo a la clase obrera, insistiendo en el papel de la taberna en este proceso. En tercer lugar, he estudiado las motivaciones que empujaron al PSOE a condenar el alcoholismo como un enemigo de sus objetivos políticos y sociales. Por último, he analizado las limitaciones de la lucha antialcohólica en España.

El acercamiento de Ricardo Campos al alcoholismo, se circunscribe exclusivamente a los aspectos médicos y sociales y al intento de desentrañar las implicaciones morales y científicas en torno al problema.

En este sentido, el concepto de alcoholismo, se movía en esa época que se estudia en la Tesis Doctoral, entre el vicio y la enfermedad, según señala este investigador. Si bien, hubo momentos en los que la identificación del alcoholismo con el vicio fue mayor:

De este modo, desde mediados de siglo, el alcoholismo pasa a ser considerado como un vicio del obrero y como tal, como un tópico para descalificar su forma de vida. Aunque hubo autores que admitieron que el alcoholismo era un mal que afectaba a todas las clases sociales y alguno llegó a describir algún caso dramático entre los miembros de la aristocracia y la burguesía, la imagen que se impuso fue la del obrero borracho. Los motivos por los que se asoció el consumo de alcohol a la clase trabajadora fueron diversos pero todos ellos tuvieron como sustrato común el desprecio y el temor hacia las clases populares.

El obrero se asociaba así a la imagen de borracho, lo cual era utilizado por la burguesía para obtener un mayor control sobre las clases proletarias:

La existencia de un demonio, el alcohol, al que se le podían achacar todos los males que padecía el trabajador y en general las clases populares, y del que emanaban inmensos peligros para el orden social, abrió la posibilidad de diseñar una estrategia global para erradicar sus vicios, su imprevisión, con el objeto de disciplinarle en el marco de la organización capitalista del trabajo. La lucha antialcohólica se convirtió, así, en un inmenso e intenso programa de intervención en la vida de las clases populares y de encuadramiento social, cuyo eje central fue el contraste entre la "suciedad" de la vida cotidiana del obrero y el ideal de "limpieza" que proponía la burguesía, a través de sus intermediarios

A nivel médico, el alcoholismo se relacionó durante mucho tiempo con la tuberculosis; pero también en este caso el vicio y la miseria eran los desencadenantes, las razones por las cuales el obrero frecuentaba la taberna y tomaba las bebidas alcohólicas que podían hacerle contraer la enfermedad. En síntesis, el alcoholismo se encuadraba más como distorsionador del funcionamiento social y como agente etiológico de otras enfermedades.

Ricardo Campos recuerda los dos sentidos en los que los médicos higienistas de la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX analizaban las causas sociales del consumo de alcohol:

De un lado, apuntaban a las deficientes condiciones de vida del obrero como principal factor que determinaba el alcoholismo (…) De otro lado, existía una visión del alcoholismo, que hundía sus raices en el primer higienismo, ligada a la sociología organicista (…) De esta manera el concepto de enfermedad social se aproximaba más al vicio, al de plaga social, incorporando, así, una visión moral a la patología (…) Todo aquello que afectara al orden social y moral era incorporado al concepto de patología social. El alcoholismo, como no, era explícitamente incluido como un vicio individual equivalente a la prostitución y a la criminalidad.

Alcoholismo, alineación mental y criminalidad

Según establece Ricardo Campos, a partir de la obra de Magnus Huss (Alcoholismus Chronicus, eller Chronisk Alkolsjukdom ett bidrag till dyskrasiernas Kännedom, enligt egen och andras erfarenbet, Stockholm, 1849), el alcoholismo se situó en un contexto médico prioritario. Huss aportó cuestiones importantes, como la definición de la enfermedad, las acciones del alcohol en el organismo humano y la división de enfermos agudos y crónicos. Sin embargo, Morel (Traité des dégénérescences physiques, intellectuels et morales de l' espèce humaine et des causes qui produisent ces variétés maladives, París, 1957), vinculó a partir de este tratado al alcoholismo con la degeneración y defendió su transmisión hereditaria; con lo cual las teorías biologicistas y deterministas volvieron a tomar fuerza, especialmente desde la reelaboración de las ideas de Morel llevadas a cabo por los psiquiatras: Magnan y Legrain y que quedaron recogidas en el estudio conjunto: Les dénégérés en 1895.

Las vinculaciones del alcoholismo con los aspectos negativos de la sociedad, quedó de manfiesto cuando alcoholismo, locura y criminalidad comenzaron a relacionarse en la literatura médica de la época.

La vinculación de estos tres fenómenos fue fundamental en la elaboración de un discurso antialcohólico que consideraba al bebedor como un individuo peligroso para el buen orden burgués. Así, la amenaza social que constituía el alcohólico quedaba legitimada "científicamente" al introducir a éste en el espacio de actuación no sólo del psiquiatra y del higienista sino del médico legista y del criminólogo. Por tanto, desde diferentes disciplinas científicas, y siempre con el degeneracionismo como telón de fondo, se contribuyó a criminalizar y culpabilizar al bebedor.

Sin embargo, no todos los autores se mostraban de acuerdo en vincular al alcoholismo con el delito, ya que para muchos estudiosos del tema la miseria era causa directa de la adicción a la bebida y de la delincuencia. Por tanto, en opinión de estos autores, las causas del delito eran más de tipo social que individual.

La idea de que la miseria era la causa del alcoholismo y de la criminalidad, y de que todas ellas estaban asociadas a la organización capitalista de la economía, fueron como veremos más adelante, los puntos básicos en los que se apoyó una parte importante del socialismo europeo para construir un discurso antialcohólico diferente, al menos en apariencia, del defendido por la mayoría de los propagandistas burgueses.

Pero la tendencia a vincular alcoholismo con criminalidad tuvo muchos apoyos y argumentos. De esta forma, la taberna pasó a ser un escenario estrechamente relacionado con el delito:

La foto fija de la taberna que los médicos y reformadores sociales construyeron tenía en la criminalidad su rasgo distintivo. La vinculación entre el consumo de alcohol, las tabernas y el aumento de la criminalidad fue destacada y sirvió para definir con claridad los contornos de la transgresión y de la inmoralidad. Los obreros allí reunidos, tras repetidas libaciones, abotargados por el alcohol y la pesadez de la atmósfera podían disputar de manera violenta y llegar al asesinato.

La propaganda antialcohólica fue todavía más lejos y se llegó a establecer una relación directa entre el alcoholismo, la taberna y el socialismo. La finalidad era desacreditar las protestas obreras y vincularlas con el vicio, el delito y el alcohol. La huelga y la revolución eran así tan temidas como despreciadas por el pensamiento burgués.

El problema político radicaba en que el obrero incapaz de dominar sus pasiones acudía en su tiempo de ocio a la taberna en la que rodeado de delincuentes, lejos de cumplir sus deberes familiares se entregaba a las libaciones alcohólicas y a las doctrinas políticas perniciosas. La taberna era considerada como un lugar peligroso en el que se organizaban huelgas y disturbios y estaba plagado de "apóstoles" de ideas disolventes para la sociedad y de instigadores al motín y a la huelga.

La cruzada moral del socialismo español contra el alcoholismo

Según explica Ricardo Campos, el movimiento obrero español mostró gran interés por la cuestión alcohólica. En este sentido, para los socialistas el alcoholismo era el resultado directo del sistema capitalista, que provocaba desigualdades sociales y miseria entre la clase trabajadora. Las malas condiciones de trabajo, mala alimentación, pésimas condiciones de vivienda, futuro desesperanzado, etc., provocaban que el obrero acudiera a la taberna y consumiera alcohol.

Frente a la machacona insistencia de los higienistas y reformadores sociales en responsabilizar a las víctimas de las enfermedades de su propio mal, así como en articular como principal estrategia, para la erradicación y prevención de las mismas, el cambio de costumbres y de estilo de vida del proletariado, sin mostrar gran interés por la corrección de los factores sociales que las provocaban, los socialistas a lo largo de la década de 1880 externalizaron las causas de la situación que padecían los obreros, acusando a la burguesía y al capitalismo como los principales responsables.

Más adelante, las ideas higienistas penetraron dentro del discurso político del partido socialista. El obrero, por su parte, también asumió parte de la forma de vida del burgués. En este nuevo contexto, la taberna se convirtió para el PSOE en un obstáculo para realizar la revolución, ya que impedía a los obreros tomar conciencia de la explotación a la que eran sometidos. Mientras, a la burguesía le convenía mantener el alcoholismo porque así podía continuar con la explotación del obrero.

La idea, tan cara a la psiquiatría y al higienismo de la segunda mitad del siglo XIX, de que los vicios de la sociedad (concretamente de las clases populares) destruían la raza, era retomada por los socialistas y aplicada a la burguesía. La explotación del obrero, la riqueza, la vaguería, la frivolidad eran los rasgos de su degeneración que se transmitían biológicamente de generación en generación corrompiendo la sangre de la clase social que estaba llamada a dirigir el país, convirtiéndola en inútil. El determinismo biológico, convertido en moral, desplazaba los análisis socioeconómicos de las clases sociales y del sistema capitalista y se incrustaba en las valoraciones morales sobre los estilos de vida.

Ricardo Campos resume finalmente en su libro las diferentes políticas que se desarrollaron en Europa y en España para la erradicación del alcoholismo:

Entre las principales medidas de lucha contra el alcoholismo que se pusieron en marcha en Europa y América destacan aquellas legislaciones encaminadas a la represión del alcoholismo por medio del control de la producción, la venta y el consumo de alcohol.

Comentarios

El Libro de Ricardo Campos resulta de gran interés por varias razones. En primer lugar, porque saca a la luz investigaciones importantes para la comunidad científica, que normalmente quedan escondidas en las estanterías de las bibliotecas y facultades universitarias. En segundo lugar porque su trabajo es de plena actualidad hoy en día, dado que nos ayuda a comprender el actual contexto médico social y político. Y, en tercer lugar, por las numerosas aportaciones que realiza durante todo el libro.

Es de destacar sus explicaciones respecto a las vinculaciones del alcoholismo con el crimen, que realizaron los médicos higienistas y la burguesía. En este contexto, la psiquiatría realizaba también una función que ayudaba a mantener el status quo. La criminalidad aparecía así como consecuencia del mal comportamiento del obrero y no como un problema con raices sociales y médicas.

Ricardo Campos, investigador del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales, es un gran conocedor del contexto científico y socio-político de la medicina, y de la psiquiatría en particular, en España. Así, el recorrido metodológico y teórico que realiza permite poner en evidencia el determinismo que dominó gran parte de la época de estudio de su Tesis Doctoral.

Se recordará como en las primeras páginas del libro, expone con claridad cual ha sido su hipótesis de trabajo: intento demostrar cómo el alcoholismo en España fue una construcción medico-social, que se realizó más a partir de la potencialidad, del peligro que entrañaba como factor de desorden social, que como una enfermedad.

Dado que la hipótesis del investigador ha sido suficientemente probada en esta tesis, resulta evidente que el peligro social del alcoholismo desdibujó el peligro real de la enfermedad para quien la padece. Es decir, el alcoholismo quedó casi huérfano de un contexto médico que lo atendiera como una dolencia nefasta para el paciente. De las consecuencias de esta gran carencia se habla también en el libro. De fondo, se intuye una negación de la enfermedad y del paciente en favor de los catastróficos efectos sociales del alcoholismo.

Aunque el estudio de Ricardo Campos termina en 1923, no por eso resulta anecdótico para la época moderna, dado que la estigmatización actual del alcoholismo y de la enfermedad mental han quedado como residuos de las teorías deterministas y degeneracionistas. La propia institución mental: el psiquiátrico o manicomio han representado el encarcelamiento del enfermo. Alejado de lo social debe enfrentarse siempre a su enfermedad en un espacio de máxima marginalidad. Los intentos reformistas para integrar a los enfermos en la sociedad, en la mayoría de las ocasiones, pone a debate sobre la mesa si realmente se trata al enfermo como enfermo o como peligro social.

Todos hemos sido testigo de campañas propagandísticas en las que se venden las bondades de los sistemas médicos modernos. Las fotografías de enfermos mentales realizando cestas u otras tareas permiten crear una imagen entusiasta de integración y normalidad, que esconde siempre el reverso siniestro y extraño de los psiquiátricos. En este caso, los enfermos sólo están curados cuando hacen las tareas de rehabilitación y dejan de ser potencialmente peligrosos. Por tanto, la cura social se impone a la individual. Y, en todos estos aspectos conflictivos de la psiquiatría moderna, el trabajo de Ricardo Campos no deja de sorprendernos por su claridad y anticipación a problemáticas actuales, que él plantea de forma evidente.

Última actualización el Viernes, 13 de Noviembre de 2009 20:29  

Biblioteca

En corto

Fotogalería

Recursos


Imagen destacada

Historia de Chile a Través de la fotografía

Muertos tras la batalla de Placilla, Chile 1891
Muertos tras la batalla de Placilla,Chile, 1891. © Propietario.
Fotografía atribuida a Emilio Hagnauer.

La exposición Historia de Chile a través de la fotografía, que reune unas 200 imágenes de los siglos XIX, XX y XXI, permanecerá abierta del 29 de abril al 27 de junio en el Museo Nacional de Bellas Artes en Santiago de Chile.

Leer más...

Cita

Lo que sitúa al cuerpo en el centro del debate no es la moda, sino la perentoriedad. El cuerpo está siendo repensado y reconsiderado por artistas y escritores porque está siendo reestructurando y reconstituido por científicos e ingenieros.

EWING, William A., El cuerpo. Fotografías de la configuración humana, Siruela, Madrid, 1996, pág. 9.