Galgos ahorcados
© Autor / Propietario.

Los galgos de la fotografía han sido ahorcados en España por sus dueños porque ya no les sirven para cazar las liebres, participar en carreras o vaya usted a saber para qué otra explotación. Así de claro y así de duro. Es un crimen, por supuesto, pero por el que nadie paga.

El título de esta imagen destacada está recogido textualmente del que Julio Ortega Fraile ha dado a un artículo que ha realizado sobre el tema y que tiene publicado en varias webs de internet y en su blog.

Desgraciadamente no es una imagen aislada ni inesperada. Todos los años, ahorcan y abandonan a cientos de galgos y a otros muchos animales. La imagen es realmente terrorífica y conmovedora.

En el ámbito de las exposiciones no es muy habitual encontrarse con muchas de estas fotografías que reflejan el maltrato contra los animales, aunque alguna aparece de vez en cuando. Son verdades a voces que se dice, pero terminan siendo imágenes escandalosamente silenciadas.

Personalmente he visto muchas porque el tema me interesa. Y todas son espantosas. El nivel de ensañamiento con el animal es altísimo. Todos estos crímenes parecen estar realizados por verdaderos monstruos sádicos. Asesinatos en masa, torturas sin igual, mutilaciones, abandonos, etc. La lista de tropelías que se hacen contra los animales es imparable. Los galgos vienen hoy a cuento como ejemplo dramático, pero no son los únicos en sufrir a manos del hombre.

En el blog de Julio Ortega Fraile hay publicadas numerosas fotografías terribles y artículos relacionados con el maltrato animal. En lo que respecta a éste que títula: Galgos ahorcados y gobiernos mentirosos, ofrece datos que la dejan a una perpleja. Entre otras cosas, comenta que el gobierno español miente sistemáticamente sobre la violencia que se ejerce contra los galgos y los perros en general, negando incluso la veracidad de las imágenes que se publican de animales maltratados y asesinados:

Las imágenes espantosas con el estado terrible de estos animales, que muchas veces ya sólo nos muestran unos huesos descarnados con algunos jirones de piel y las continuas noticias de apariciones de animales moribundos o asesinados, resulta que a juicio de la clase política, son imaginaciones de los ciudadanos o de los medios de comunicación y que todo responde a una falsedad organizada. Pero se podrían llenar innumerables páginas con todas las reseñas que nos hablan de esta realidad del presente por más que desde tan altas instancias, se refieran a ellas en pretérito.

Julio Ortega Fraile se muestra muy enfadado y molesto, según él mismo señala, porque las mentiras de los politicos van a perjudicar directamente a los galgos, que dejarán de ser recibidos por familias de acogida en Bélgica, por ejemplo:

El cierre de las fronteras a los perros que habían encontrado una familia en el extranjero es una verdadera atrocidad, pues son muchas las personas que en esos países no pueden creerse que aquí se actúe con ellos con semejante crueldad y sadismo y por ese motivo, se brindan a acogerlos y a tratarles con el cariño y atención que merecen. Pero Estados como Bélgica atendiendo a no sé qué razones, deciden cortar la única salvación posible para estos animales y la última esperanza que quedaba para la raza cuya situación es más desesperada junto con los podencos, también se desmorona porque los dirigentes españoles mienten diciendo que tales atrocidades pertenecen al pasado.

Parece ser que, a pesar de que Bélgica, al igual que Francia, ha aprobado una nueva normativa que impedía la entrada de perros extranjeros en su país, los mandatarios belgas estaban estudiando hacer una excepción con los galgos españoles y seguir acogiéndoles; pero las mentiras del gobierno español ha desmoronado esta posibilidad:

Posiblemente no llegará a manos de los Estadistas Belgas este escrito, pero sí será leído por algunos ciudadanos españoles y todos ellos deberían de saber, que los Señores que hemos elegido para representarnos utilizan la mentira para lavar su imagen en Europa. Porque en España se sigue maltratando y asesinando a los galgos al igual que a otras razas. Las fotografía de sus cuerpos ahorcados son razón suficiente como para que estos individuos que viven de la política, se avergüencen por el grado de depravación al que han llegado con tal de no perder sus prebendas. El hedor de su corrupción moral es tan insoportable como el de todos esos cuerpos de galgos descomponiéndose, un número inmenso hasta ahora y que va a ser mayor todavía.

Realmente no es para menos el enfado, porque este tipo de fotografías además de entristecer la hacen a uno enfadarse y luego al ver la hipocresía que circula alrededor, se hace imposible no exigir una legislación muchísimo más atenta con los delitos contra la vida e integridad de los animales. Y decir que todas las imágenes que circulan y se publican por ahí de animales asesinados o torturados son falsas, me parece demencial. Y esta fotografía, como otras muchas, nos muestra que son crímenes reales y punto. Encima venir con mentiras con la que está cayendo, me parece a mí un atentado ético.

Yo no suelo publicar imágenes del maltrato animal y tenía una deuda pendiente. Pero siempre he tenido ganas y ahora se ha dado esta ocasión. Espero publicar y escribir más sobre este tema, porque creo que o no estamos mirando bien estas fotos o tenemos que verlas más, comentarlas, más; prestarles atención debida en suma. Son un desastre, igual que otras muchas de las que me toca hablar: guerras, sucesos, crímenes, etc. En realidad, pertenecen al lado de las catastrofes de las que debe tomar cuenta la fotografía. Por eso, en las muestras amplias de fotoperiodismo siempre se encuentra alguna fotografía de este corte. La última que he visto ha sido en la muestra de expofotoperiodismo 2010 de México. Era una secuencia, formada por tres imágenes, en las que se contaba la matanza de 50 perros, algunos de cuyos cadáveres se veían metidos en una nevera. El texto que acompañaba la fotografía era el siguiente:

En el municipio de Jalteco, Estado de México, un hombre tenía más de 50 perros y gatos en un pequeño apartamento de interés social. Tras varias quejas de vecinos, un grupo de encapuchados entró al lugar para matar a palos a los animales. La mayoría de los cuerpos fueron arrojados a una carretera, otros fueron puestos en un refrigerador.

Y, como decía, se veían precisamente los cuerpos metidos en las baldas de la nevera, sangre por las paredes y el suelo, y el espectáculo era dantesco; lo que nos demuestra que el maltrato a los animales es una mala costumbre que se da en muchos paises y el nuestro por desgracia es uno de ellos, aunque no el único. En todo caso, sirvan las fotografías para acercarnos a la realidad de estos crímenes deplorables y sinsentido