Muertos tras la batalla de Placilla, Chile 1891
Muertos tras la batalla de Placilla,Chile, 1891. © Propietario.
Fotografía atribuida a Emilio Hagnauer.

La exposición Historia de Chile a través de la fotografía, que reune unas 200 imágenes de los siglos XIX, XX y XXI, permanecerá abierta del 29 de abril al 27 de junio en el Museo Nacional de Bellas Artes en Santiago de Chile.

Muertos tras la batalla de Placilla puede verse en la web de la exposición, donde los organizadores han incluido una selección que permite tener una idea general del sentido que han querido dar a la muestra.

Tanto el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile (MNBA) como la Fundación Mapfre, coordinadores de la exposición, han destacado el sentido histórico de la muestra; según puede desprenderse de los comunicados de prensa. Y, realmente, resulta sorprendente hasta que punto las fotografías son capaces de resumir y concentrar la dialéctica del sentido de los acontecimientos vividos por Chile en estos siglos y en la actualidad misma.

Pero resulta evidente que el proyecto de exposición sorprende por muchas cuestiones más. Primero, por ser capaz de ofrecer ramalazos y huellas significativas de la historia de la fotografía, desde sus mismos inicios. El espectador puede contemplar, por ejemplo, algunas realizadas en la segunda mitad del siglo XIX, donde los caminos de experimentación y de evolución del nuevo medio son indiscutibles. Otras de las instantáneas son muy peculiares, como la de los buscadores de oro en el río Colico, fechada alrededor de 1880 y donde las figuras aparecen atenuadas ante un paisaje que las domina, en una metáfora de lo que supuso para el hombre lanzarse a la búsqueda del oro.

Algunas tomas representan paisajes y escenas cotidianas, mientras que otras reflejan acontecimientos más importantes para el país. En medio de todas las fotografías conviven los personajes desconocidos, que toman ahora notoriedad desde las instantáneas, con importantes políticos, artistas e intelectuales de la época. De la misma manera que los hechos aparentemente más superfluos han adquirido milagrosamente un valor enigmático, al lado de esos otros en apariencia más trascendentales.

También hay espacio para la violencia en la muestra. En el caso de la fotografía de Los muertos de la batalla de Placilla, se puede ver los resultados de una guerra. Unos cadáveres que parecen haber sido agrupados en un lugar y que después se han fotografiado. La presencia de dos observadores al fondo ofrece un buen contrapunto y contraste entre lo vivo y lo muerto; así como una reflexión interesante entre las categorías de ver y mirar. Pero no cabe duda de que son también un indicativo importante de la forma en que los fotógrafos podían mostrar la guerra en el siglo XIX, con una estaticidad y una mirada difícil sobre las escenas violentas, que se abrían ya paso de forma contundente en la historia de la fotografía. La pregunta queda trazada en el aire y perfilada incluso esteticamente: ¿Qué hacemos con esto, con estas guerras y como las fotografiamos? Las respuestas a esas preguntas deberían haberse ido dando en siglos posteriores, pero no ha sido así.

Las fotografías, procedentes de varias colecciones, expresan también otras circunstancias históricas importantes, como el de un grupo de mujeres votando en las elecciones municipales de 1941. Todos esos momentos convertidos ya en símbolos y claves históricas, que deben entenderse fuera de una lectura estereotipada y en un contexto más crítico. Hay que tener en cuenta lógicamente que muchos de los iconos de la muestra sólo representan estrategias propagandísticas, que buscan fijar en el espectador supuestos progresos y modernizaciones que nunca se han realizado. Es decir, la exposición también contiene diferentes estafas de la historia, de la sociedad, de la modernidad, de la cultura, de la fotografía, etc. Y también los grandes problemas de Latinoamerica, así como su lucha y evolución.

La web del Museo Nacional de Chile ha incorporado un texto sobre la exposición, del que pueden extraerse algunos detalles de interés sobre la misma. Como por ejemplo que está ordenada cronológicamente y dividida en cuatro ejes temáticos: sociedad, cultura, territorio y política. En el texto también destacan, como ya se ha dicho, la voluntad de ofrecer un retrato histórico al mismo tiempo que comprender la función social de la fotografía. Para ello, se ha incorporado obras de fotógrafos pioneros: Martin Gusinde, misionero alemán que registró a miembros de las culturas originarias de Tierra del Fuego; Emilio Garreaud, francés que introdujo en el continente el formato carte de visite; Obder Heffer, canadiense quien llegó a Chile contratado para trabajar en la prestigiosa empresa Foto Garreaud y William Helsby, inglés que instaló en Valparaíso uno de los estudios más prestigiosos del país y otros más contemporáneos: Claudio Pérez, Rodrigo Gómez Rovira, Javier Godoy, Ilonka Csillag, Luis Ladrón de Guevara, Juan Domingo Marinello,  Marcelo Montecino,  Kena Lorenzini y Luis Hidalgo.

Loa organizadores ofrecen, además, datos históricos y estadísticos, como los siguientes:

La fotografía se instala en el país en 1843 con la toma del primer daguerrotipo realizada por el francés itinerante, Philogone Daviette. Al finalizar el siglo XIX, con poco menos de tres millones de habitantes, ya existían 300 fotógrafos en Chile. En 57 años este descubrimiento había recorrido todo el territorio y para una gran mayoría ya constituía una forma de registrar su existencia y de preservar la memoria.

En todo caso, la muestra hace un repaso a algunas fotografías destacadas que se han realizado en estos últimos siglos en Chile. Desde su parcialidad, remiten también a las otras imágenes que no están. Unas presentes y otras ausentes conforman cierto discurso sobre la memoria de un país y del propio hacer fotográfico. Ahí están, en definitiva, como testimonio de sí mismas y de los hechos que muestran, sean estos alegres, trágicos, reales o ficticios.


Imagen destacada

En escena a la fuerza

Niño con globos

Esta fotografía la hice en Ciudad de México el verano de 2010. El vendedor permanecía sentado en el suelo, mientras sujetaba los globos. Era un niño. Al darse cuenta de que le estaba haciendo una fotografía, trataba de esconderse por completo tras los globos.

Leer más...

Lo más reciente

Ernst Theodor Hoffmann - El tonelero de Nuremberg

El tonelero de Nuremberg - Ernst Theodor Hoffmann
  • Título: El tonelero de Nuremberg
  • Autor: Ernst Theodor Hoffmann
  • Editorial: Editorial Pomaire
  • Lugar: Badalona
  • Año: 1980
  • Páginas: 119
  • ISBN: 84-286-1293-5

Tema

El tonelero de Nuremberg narra en clave simbólica la historia de amor de Rosa, la hija de Maese Matín, con el orfebre Federico. La novela explora la importancia de los presagios, del destino y la fatalidad en la vida de las personas. En definitiva, se trata de un enfrentamiento entre el absolutismo del determinismo y el relativismo del destino.

Leer más...

Libro recomendado

La ilusión del fin. La huelga de los acontecimientos - Jean Baudrillard

Portada del libro 'La ilusión del fin. La huelga de los acontecimientos' de Jean Baudrillard
  • Título: La ilusión del fin. La huelga de los acontecimientos
  • Autor: Jean Baudrillard
  • Editorial: Anagrama
  • Lugar: Barcelona
  • Año: 1993
  • Páginas: 192
  • Colección: Argumentos
  • ISBN: 84-339-1372-7

Tema

El libro recoge las argumentaciones de Jean Baudrillard sobre el papel de la historia en la sociedad actual. Su hipótesis central es que la historia ya no existe y, como consecuencia de esto, se ha evaporado la posibilidad misma del fin.

Leer más...

Cita

Lo que sitúa al cuerpo en el centro del debate no es la moda, sino la perentoriedad. El cuerpo está siendo repensado y reconsiderado por artistas y escritores porque está siendo reestructurando y reconstituido por científicos e ingenieros.

EWING, William A., El cuerpo. Fotografías de la configuración humana, Siruela, Madrid, 1996, pág. 9.
Copyright © 2003-2017 Marisol Romo Mellid. Todos los derechos reservados.