A sangre fría - Truman Capote
  • Título: A sangre fría
  • Autor: Truman Capote
  • Editorial: Anagrama
  • Lugar: Barcelona
  • Año: 2007
  • Páginas: 435
  • ISBN: 978-84-339-7299-6

Tema

A sangre fría narra la historia de un crimen: el asesinato de cuatro miembros de la familia Clutter a manos de Dick Hickcock y Perry Smith en el pueblo de Holcomb (Kansas) el 15 de Noviembre de 1959. Los dos delincuentes acuden al domicilio de los Clutter con la intención de robar porque esperaban encontrar una importante cantidad de dinero en una caja fuerte, según informaciones que habían recibido de un antiguo empleado de la finca. Al llegar, comprueban que no hay dinero en la casa y van matando uno a uno a las cuatro personas que se encontraban en ese momento en la vivienda: a Herbert William Clutter, a su mujer Bonnie y a dos de sus cuatro hijos: Nancy y Kenyon. El libro cuenta como tuvieron lugar estos hechos y la forma en que se llegó a detener y a ejecutar a los culpables.

Resumen

Truman Capote utiliza en el libro una estructura narrativa que le permite moverse sin problemas por los diferentes momentos de la historia que va a contar. El libro recoge las horas anteriores a tener lugar el crimen. Por un lado, Capote va describiendo a los miembros de la familia Clutter: sus costumbres y peculiaridades, al mismo tiempo que describe la vida y características sociales, económicas y culturales del pueblo norteamericano de Holcomb en los años 50. Por otro lado, en acción paralela, nos presenta a los dos hombres que cometerán los atroces asesinatos, mientras se encuentran ya iniciando los preparativos para ir a la hacienda de los Clutter. El contraste de los dos relatos es brutal. Mientras el primero describe la vida normal de los Clutter y sus vecinos, ajenos a los planes de Dick y Perry, el otro refleja la forma en que se está planificándose el ataque.

En medio de esas dos acciones, algunos personajes van contando la última vez que vieron con vida a los Clutter o cuando ya los encontraron muertos. Es decir, a pesar que desde el comienzo del libro al lector se le informa del crimen, el relato en forma de mosaicos de flash back facilita el dinamismo de la acción y capta la curiosidad del espectador. El impacto que la noticia causó entre la opinión pública es un leitmotiv importante para el caso y para el propio relato literario. Capote expresa con estas palabras la sorprendente divulgación mediática del crimen, acontecido el 15 de noviembre de 1959:

La luctuosa noticia, transmitida a través de los púlpitos, las líneas telefónicas, la emisora de radio KIUL, de Garden City ("Se trata de una tragedia increíble, atroz, que no puede expresarse con palabras, sobrevenida a los cuatro miembros de la familia de Herb Clutter a una hora avanzada de anoche sábado o esta mañana temprano. La muerte, brutal y sin móvil aparente…").

El detective del caso: Al Dewey, comienza las investigaciones en un clima de abatimiento general ya que no dispone de pistas claras sobre los sospechosos. Las fotografías de la escena del crimen le permitirán obtener indicios que no estaban muy claros en el lugar de los hechos (por ejemplo: las huellas de calzado sobre un colchón, que el flash permitió dejar a la vista). Sin móvil aparente, ya que en la casa no había grandes cantidades de dinero, el detective revisa el diario de la fallecida Nancy Clutter y escucha los testimonios de vecinos y conocidos; tras lo cual concluye que los Clutter no tenían enemigos.

Mientras se desarrollan las investigaciones, el lector va conociendo el perfil psicológico de los personajes implicados en la trama: las víctimas y los asesinos. Y siguiendo con los desarrollos narrativos paralelos y con variados flash back en forma de puzle, Capote narra lo que hacen los asesinos tras el crimen: como huyen, lo qué hacen, lo que piensan, etc. Los diálogos entre los asesinos van facilitando pistas sobre sus vidas, su relación siempre tensa, sus patologías psicológicas y formas de ser. Los delincuentes, por su parte, huyen a México para volver después y van conociendo el desarrollo de las investigaciones policiales a través de las informaciones publicadas en la prensa.

El orden hasta cierto punto aleatorio en la revelación de los hechos, hace que no sea hasta muy avanzada la historia cuando se narra, por boca de los propios asesinos mientras testifican ante la policía, todos los detalles de cómo tuvieron lugar los crímenes; una vez que ya les han descubierto. La suerte le cambia a Al Dewey, que se enfrentaba a un caso complejo con pocas pistas, hasta que el testimonio de Floyd Wells le lleva a la detención de los culpables. Floyd Wells había trabajado años atrás en la granja de los Clutter. Durante su estancia en prisión coincidió con Dick Hickcock, a quien le contó que el señor Clutter tenía una caja fuerte en su casa.

El testimonio de Wells ante la policía no deja lugar a la duda, una vez que se enteró de la existencia de la caja fuerte, Dick Hickcock no pensaba en otra cosa que en atracar y matar a los Clutter:

Dick empezó a hablar de matar al señor Clutter. Que Perry y él iban a entrar a robar en la casa y que iban a matar a todo el mundo para no dejar testigos; a los Clutter y a todo el que estuviera por medio. Me describió montones de veces cómo iba a hacerlo, cómo Perry y él iban a atarlos y a pegarles un tiro a cada uno (…) Pensé que no eran más que palabras. Como las que oyes continuamente en Lansing. Prácticamente no oyes otra cosa allí dentro: lo que la gente va a hacer cuando salga: atracos, robos, etcétera. No son más que fanfarronadas la mayoría de las veces. Nadie se las toma en serio (…) Y a pesar de todo había sucedido. Tal como lo había dicho Dick.

Estas declaraciones precipitan la detención de los asesinos, quienes terminan por confesar. El testimonio de Perry, el supuesto autor directo de los cuatro asesinatos, se extiende en detalles que van trazando su perfil psicológico:

El seños Clutter me preguntó, y éstas fueron sus últimas palabras, cómo estaba su esposa (…) Yo no quería hacerle daño a aquel hombre. Me parecía un buen hombre. Alguien que hablaba con voz suave, todo un caballero. Y eso es lo que pensé de él hasta el momento mismo en el que le corté el cuello (…) El señor Clutter tenía la fuerza de diez hombres: se había medio zafado de las cuerdas, y se había soltado las manos (…) Y apunté con la escopeta. Fue como si explotara todo el sótano. Se puso azul. Se incendió. Dios. Jamás entenderé como no se oyó el estampido en veinte kilómetros a la redonda.

A partir de ese momento, las vicisitudes sobre el juicio y los informes psiquiátricos, que no fueron aceptados por el jurado, toman protagonismo. Según se decía en los textos escritos por los forenses, los dos hombres sufrían trastornos mentales de cierta importancia y que tal vez por separado no lo habrían hecho nunca, pero juntos fueron capaces de llegar a asesinar a cuatro personas. Precisamente en el libro, Capote nos presenta también a los familiares más directos de estos dos hombres: el ambiente familiar, aspectos psicológicos y diferentes cuestiones que permiten comprender el contexto social y familiar en el que se habían movido.

Los dos acusados, después de estar más de cinco años en prisión (en el corredor de la muerte) y de rechazarse muchas peticiones de clemencia, fueron ahorcados. Capote relata así la forma en que el investigador del caso reaccionó ante las ejecuciones:

Dewey los había visto morir, pues se contaba entre la veintena de testigos invitados a la ceremonia. Nunca había asistido a una ejecución, y cuando la medianoche pasada entró en el frío almacén, la escena le había sorprendido: se había imaginado un decorado de cierta dignidad, no aquella caverna lóbregamente iluminada llena de trastos y objetos arrumbados. Pero la horca, con sus dos pálidas sogas atadas a una viga transversal, ya era en sí lo bastante impresionante. Y lo mismo el verdugo, que, con prestancia inesperada, proyectaba una larga sombra desde la plataforma, en lo alto de los trece escalones del patíbulo de madera.

En las últimas páginas del libro, el paseo final de Dewey por el cementerio y su parada ante la lápida que acoge las cuatro tumbas de la familia Clutter, supone en el relato la fusión del pasado, con el presente y el futuro. El encuentro en el cementerio con la mejor amiga de la fallecida Nancy Clutter: Susan Kidwell, le hace recordar al detective la vida truncada de Nancy. El relato literario termina y Capote nos recuerda que la vida continua en el espacio rural, donde un día tuvieron lugar cuatro asesinatos a sangre fría.

Comentarios

La publicación del libro A sangre fría, en 1966, supuso un acontecimiento literario de gran importancia. De tal forma que se la considera como la primera muestra del nuevo periodismo, que se conoció como un nuevo género que mezclaba el estilo literario con el periodístico. Los antecedentes del nuevo periodismo se encuentran en autores como Rodolfo Jorge Walsh (Operación Masacre) y Jack Kerouac, así como en los escritores estadounidenses de la Generación Beet.

El libro es una obra maestra, donde Capote deja en evidencia su poderío literario y la capacidad de innovar y de hacer una novela distinta. Para realizar el libro estuvo durante mucho tiempo recopilando información y teniendo entrevistas con vecinos, policías, amigos de las víctimas y con los propios asesinos. Un trabajo periodístico de investigación muy profesional que después supo combinar a la perfección con su maestría a la hora de escribir. La estructura narrativa es muy dinámica y se mueve en acciones paralelas y flash backs muy bien introducidos. Los diálogos y los pensamientos de los personajes están muy bien construidos y entrelazados. La solidez en la construcción y relato de los hechos sólo es comparable a la impecable elaboración psicológica de los personajes. Parece como si no se le hubiera escapado ni un solo detalle. Todo lo que se tenía que contar sobre el asesinato de los Clutter está ahí en ese libro y el estilo literario ayuda a describir el escenario real de los crímenes.

La novela es un proceso de reconstrucción de los hechos, de los crímenes, de las investigaciones, de las personalidades, de la justicia, de la policía y de la verdad. Hay un trasfondo crítico fundamental y un progresismo manifiesto que se deja ver continuamente. La empatía y respeto que pone en evidencia con los personajes es muy sólida, especialmente con aquellos que más se lo merecen por encontrarse en situaciones límites o marginales. Sólo así se entiende el tratamiento que le concede al detective Dewey, que está obligado a encontrar a los culpables, pero que finalmente cuando los ahorcan tampoco se siente especialmente feliz. De fondo, se mantiene siempre una filosofía del sin sentido.

Es decir, el libro se hace porque un hecho brutal, sin pies ni cabeza, ha tenido lugar. Todos quieren entonces buscar y encontrar las explicaciones. El reto para Capote fue doble porque, tras la reconstrucción de los horrores del crimen y de todos los detalles espantosos e inquietantes, se vio obligado a componer una novela creíble y realista. Todo el relato fluye sin problemas, sin trompicones, como un mosaico de verdades y de fatalidades. Horror y belleza se enfrentan de continuo en una batalla en que de partida ya ha ganado el pesimismo. Lo feo y radical es una fuerte inspiración para Capote porque escribe desde el lado en el que se sufre. Él sabía lo que era ser diferente y rechazado por eso. Y utiliza toda su artillería intelectual, artística y visceral para construir A sangre fría. Si a esto se le une su capacidad de innovar en la literatura, el resultado es necesariamente algo espectacular.

De hecho, esta novela con su doble condición de ser una obra periodística y literaria, es también un retrato socio-histórico de una época y de un país. El escenario de la realidad no puede doblegarse al de la ficción así tan rápidamente, especialmente cuando se tratan temas como los crímenes, la política judicial con respecto a los informes forenses, las enfermedades mentales y la pena de muerte. En este ejercicio de puesta en escena de hechos reales, la estética literaria se mueve siempre entre las dos categorías fundamentales: la realidad y la ficción.

A sangre fría sigue siendo hoy en día una novela moderna y vanguardista. Hay muchos aspectos que pueden destacarse al respecto y todos ellos muy diferentes entre sí; lo cual contribuye al enriquecimiento de la obra. Por ejemplo, el papel de la fotografía judicial en las investigaciones policiales está muy bien planteado; así como la confrontación radical de fotografía y realidad. Hay algunos fragmentos que se pueden citar al respecto. Por ejemplo, hay un momento en el que detective Dewey descubre pistas importantes en las imágenes tomadas en la escena del crimen, que ha revisado de continuo para encontrar indicios que intuye sólo pueden descubrirse después de mirarlas una y otra vez:

En realidad, una de las fotografías, un primer plano del señor Clutter tendido en la caja de colchón, había suministrado una valiosa sorpresa: huellas, trazas polvorientas de un zapato con suela a rombos. Las huellas, imperceptibles a simple vista, estaban registradas en la película. La lámpara reveladora del flash había mostrado su presencia con soberbia exactitud. Esas huellas, junto con otra hallada en la misma cubierta de la caja de cartón (clarísima marca sanguinolenta de una media suela marca Cat's Paw) eran las únicas «evidencias serias» que los investigadores podían declarar como tales.

Posteriormente, durante el juicio hubo cierta reticencia a admitirlas como pruebas; ya que la defensa argumentaba que sólo servirían para provocar prejuicios y apasionamiento en los miembros del jurado. Finalmente, fueron aceptadas como pruebas estas imágenes macabras que habían sido tomadas por el fotógrafo: Richard G. Rohleder. Su trabajo se presentó en veinte ampliaciones en papel satinado que mostraban el cráneo destrozado del señor Clutter, el rostro destrozado de su hijo, las manos atadas de Nancy, los ojos muertos de su madre que aún parecían ver, etc.

En síntesis, Truman Capote ofrece en su libro un trabajo excelente en torno a las fotografías, pero no sólo a las referidas a la escena del crimen. De tal forma que, innumerables imágenes del álbum familiar de los Clutter y de los asesinos; así como algunas que se publicaron en prensa le permiten ir confeccionando el perfil psicológico de los personajes y la trama. Y se decía antes, que establece incluso un enfrentamiento radical de estéticas: la ficción fotográfica frente a la de la realidad:

Dewey estaba en la cocina. Marie, que iba en su busca, se lo encontró allí, esperando a que el café se colara y con las fotografías del escenario del delito desparramadas ante sí, como manchas macabras en la mesa de la cocina, que estropeaban el efecto de las bonitas frutas estampadas sobre el hule. (En una ocasión él le había ofrecido enseñarle las fotos y ella había rehusado diciendo: «Quiero recordar a Bonnie tal como era…, a todos ellos.»).

Entre otro orden de cosas, el acercamiento a los asesinos constituye todo un posicionamiento inédito en una sociedad conservadora donde el criminal era ejecutado sin más. Los diálogos que tienen entre ellos, sus pensamientos y vivencias anteriores y posteriores a los crímenes quedan insertados en el libro a través de muchas páginas; lo que da la oportunidad al lector de comprender el por qué llegaron a matar a sangre fría, tras amordazar y atar, a cuatro personas que ni siquiera conocían. También respecto a los asesinos, se introduce un tema de debate importante que tiene que ver con los informes de los psiquiatras que no fueron tenidos en cuenta y que ponían en evidencia importantes patologías mentales en los dos acusados. Con el paso de los años, esto cambiaría y la importancia de los informes es cada vez mayor y condicionan de forma decisiva el desarrollo de los juicios.

Por tanto, A sangre fría es una obra imprescindible no sólo desde un punto de vista literario sino también social. A partir de un crimen que afecta profundamente a la opinión pública, Capote deconstruye toda una serie de valores instaurados en la sociedad norteamericana de los años cincuenta; al mismo tiempo que va narrando como se van produciendo los hechos inevitables con una escritura sólida y una técnica narrativa sólo al alcance de los grandes novelistas.


Cita

Pero ¿qué es propiamente el aura? Una trama muy especial de espacio y tiempo: la irrepetible aparición de una lejanía, por cerca que pueda encontrarse.

BENJAMIN, Walter, Sobre la fotografía, Pre-Textos, Valencia, 2004, pág. 40.
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