Portada del libro
  • Título: Al final del vacío
  • Autor: J. M. Servín
  • Editorial: Mondadori
  • Lugar: México
  • Año: 2007
  • Páginas: 290
  • ISBN: 978-970-810-068-7

Tema

La historia se desarrolla en la Ciudad de México, en una situación extrema de caos, donde todo es destrucción y violencia absoluta. En ese espacio de máxima radicalidad, el protagonista, acostumbrado a desenvolverse desde la infancia, no sólo en esferas de dureza y marginalidad social, sino también al lado de bandas de delincuentes, busca desesperadamente a su mujer perdida. Involucrado siempre en peripecias complicadas y con personajes que se mueven en el abismo de la devastación, la barbarie extrema parece la única solución a la omnipresencia del peligro absoluto.

Resumen

Desde las primeras páginas del libro sabemos que el personaje que nos va a guiar con sus acciones por la historia ha aprendido a convivir con la violencia. También se nos pone al corriente de que México D.F. se ha convertido en una amplificación de sí misma y la violencia, peligrosidad y mal vivir han sido sustituidos por sus alter egos pero en la máxima expresión de violencia. Además, pronto nos enteramos de que su mujer ha desaparecido y él debe iniciar una búsqueda que le llevará a enfrentarse con los episodios más extraños y decadentes de su existencia y de la vida de la propia ciudad.

El protagonista expresa durante todo el relato su particular estado de ánimo, al mismo tiempo que describe el escenario dantesco en el que se ha convertido la ciudad, con descripciones como éstas:

Anochecía. En la calle el gentío iba y venia eludiendo el acoso de enfermos y pedigüeños desquiciados. Ingrid podría estar pasando por las mismas de un lado o de otro (&#8230) Caminé entre fogatas, basura y destrozos. La publicidad pagaba el precio de su asedio: HAZLO, HAZLO. ES PARA TI. Ahora teníamos la oportunidad de darle por el culo. Aun los más miserables se apropiaban de las calles para brindar con licores exquisitos en copas de cristal. Sonreían e intercambiaban generosos su botín. Parecía de lo más sencillo. Entre las ruinas de lo que fue un famoso cabaret, había varias hileras de sillas plegables ocupadas por indigentes atentos al sermón de un predicador belicoso y exaltado.

En esa aventura iniciática a través del desquiciamiento, el protagonista recuerda de continuo episodios destacados de su pasado, de la niñez y de época más madura también. Las dificultades económicas de su familia, el desalojo, la muerte repentina de su madre, el abandono por parte de su padre, las miserias de sobrevivir y trabajar en la Ciudad de México, son algunos de los episodios más emotivos de la historia, contados la mayoría de ellos en flash-back.

Destaca también en este relato la estrecha y particular relación que el protagonista establece desde niño con los libros, en su formación de autodidacta, no en vano aprende a leer prácticamente solo y asumir la visualidad de la violencia y el sexo a través de publicaciones de marcado carácter de nota roja y exhibicionista; todas estas enseñanzas en solitario marcan su personalidad en medio de un ambiente incipiente de delincuencia.

Luciano, su protector desde el abandono paterno, es delincuente, traficante de drogas y jefe de una banda callejera del barrio más peligroso del D.F., descrito por Servin en este libro. El protagonista abandonó años atrás el lugar para tratar de salir de esos ambientes, sin poner demasiado entusiasmo en ello. Y años después retorna para ver a Luciano, inducido por el caos en el que se ha convertido la ciudad y por la necesidad de encontrar a Ingrid. Es, entonces, cuando comprueba que toda su vida ha sido un fracaso y que nunca ha salido de los círculos decadentes y de violencia, aunque se alejara de allí.

Recuerdos, sensaciones y hechos violentos se mezclan de continuo en la vida de este personaje desapegado de todo y de todos, caminado en solitario por la senda de la desolación. En la búsqueda iniciada para encontrar a su mujer, se da cuenta que sólo transita hacia la autodestrucción y el vacío; en una ciudad que nunca le ofrecio una oportunidad ni a él ni probablemente a nadie.

Comentarios

Resulta una historia muy inquietante la que Servin nos relata en su libro. Me llama especialmente la atención que este escritor haya sido capaz de retratar la realidad de una ciudad a través de un relato en hipérbole, en el que todo parece moverse en un total caos. Quiero decir que, a pesar de que se trata de una historia en clave de exageración, que se desarrolla en un escenario apocalíptico, no estrictamente real; haya sido, sin embargo, capaz de mostrarnos lo que es en realidad la Ciudad de México.

Las incomodidades diarias que padecen los habitantes de una megápolis como el Distrito Federal: las deficiencias en el transporte público, las grandes distancias de las viviendas a los lugares de trabajo, los sueldos miserables, la escasez de agua para consumo en algunas zonas, la corrupción política y policial, el terrible sistema carcelario, la miseria, la explotación laboral de las clases más bajas, la delincuencia, la inseguridad, los violadores que acechan a las mujeres desde los propios conductores de taxis y peseras, cortes de teléfono y de luz por falta de pago, las esperas para aguardar al camión del gas y del agua, etc. están claramente reflejadas en esta narración jalonada continuamente de hechos espantosos que se van sucediendo inevitablemente.

Pero, lo que es más sorprendente, el carácter de los mexicanos está descrito también en el libro por el propio Servín, que es capaz de hacer un ejercicio de autocrítica sobre la condición de ser mexicano; lo que habla de su capacidad de aceptar una amplia galería de adjetivos no muy agradables con los que trata de perfilar el temperamento de los mexicanos. Sin olvidar, claro está, el contexto en el que se va conformando esa personalidad mexicana, que no es otro que el de la decadencia, agresividad y desolación más absoluta.

Los episodios en los que el protagonista narra momentos de su infancia son especialmente conmovedores, al tiempo que aleccionadores respecto al ambiente que le ha rodeado. Un niño que ve en poco tiempo como pierde a su madre, que muere de forma repentina, y a su padre que le abandona y le deja bajo la protección de Luciano, quien se mueve sin problemas en los bajos fondos de la delincuencia y el narcotráfico.

En un momento dado, abandona a Luciano para iniciar una vida lejos de la delincuencia, para lo cual busca empleos normales y trata de ganarse la vida de forma honrada, pero como si estuviera perseguido por la mala suerte, ninguno de estos empleos se pueden aguantar y termina dejándolos por unas cosas o por otras. Conoce a Ingrid y su vida no cambia mucho y continua sintiéndose desesperadamente solo. Y, es así, como soledad y fatalidad acompañan el devenir de este personaje.

El lector consigue, durante la narración, sentir el mismo desasosiego que el protagonista de esta historia, ya que los momentos fugaces de felicidad no consiguen filtrarse de forma clara en un panorama sumamente negro y bestial; capaz de transformar y destruir al individuo. El relato de novela negra contemporánea se define así, desde el libro de Servín, como un lugar de metamorfosis en el que lo cotidiano se convierte en un espacio severo de destrucción.

El esteticismo de este autor consigue aglutinar en la misma trama literaria un tinte de acción, violencia, sangre y muerte. El expresionismo emocional del protagonista deja su huella en el espacio entre lo dicho y lo pensado y, asimismo, en sus actos, que se van desarrollando por su propia cuenta bajo el influjo de lo malo que se está viviendo, pero también de lo peor que está por venir. Mientras, a lo lejos, su mujer se vislumbra como el encuentro necesario y definitivo para delimitar la trama.


Imagen destacada

El cortador de cabezas

Rebelión Cristera, México, 1928. © IISUE / AHUNAM / Fondo Aurelio Robles Acevedo.
Rebelión Cristera, México, 1928.
© IISUE / AHUNAM / Fondo Aurelio Robles Acevedo.

Esta fotografía es de un campesino, que muestra a la cámara las cabezas de dos cristeros (seguidores cristianos), que previamente ha seccionado. La imagen apareció publicada el 8 de octubre de 1935 en la revista mexicana: Sucesos para todos ocupando toda la portada, con el siguiente titular: “El cortador de cabezas”.

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Cita

Lo que sitúa al cuerpo en el centro del debate no es la moda, sino la perentoriedad. El cuerpo está siendo repensado y reconsiderado por artistas y escritores porque está siendo reestructurando y reconstituido por científicos e ingenieros.

EWING, William A., El cuerpo. Fotografías de la configuración humana, Siruela, Madrid, 1996, pág. 9.
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