
Salvador Pániker
En este libro, estructurado en dos partes principales (Hacia un nuevo paradigma y Sobre creatividad), Salvador Pániker nos habla del nuevo paradigma que emerge en la era contemporánea y de cómo podríamos enfrentarnos a la nueva situación con una filosofía retroprogresiva, donde la creatividad tendría un papel fundamental. En el doble movimiento de lo retroprogresivo, por una parte debemos asumir la revolución científico-técnica y, por otro, aprender a acercarnos al origen trascendente de las cosas; así encontraríamos el nuevo ritmo que debería ser multidisciplinar en una asunción completa de lo complejo y de la no dualidad de las cosas. La ciencia, hoy más que nunca, nos arroja a la indeterminación, al desorden y al azar para volvernos a situar en un contexto místico.
Reconoce Salvador Pániker que la realidad se nos escapa; aunque si existe una realidad
en si
, independiente del hombre aunque no teorizable.
Tenemos, si, una realidad velada pero un extraño fantasma evolutivo recorre el paradigma
(pág. 12). Para entender un poco más esa realidad que
se nos escapa, él intuye que nos acercamos hacia un nuevo paradigma. En esta tesitura hay que
tener en cuenta que todo ecosistema se encuentra en estado de desorganización, reorganización
permanente
. Es decir, esa dicotomía constante entre azar y necesidad. Todo sistema está
sometido a una ley de entropía y a un ascenso de la complejidad. Según definición
clásica de la entropía, es una magnitud termodinámica que proporciona una medida
del grado de desorden de un sistema (introducida para facilitar una expresión matemática
del 2º principio de la termodinámica):
La auto-organización de la naturaleza –AUTOPOIESIS– aparece como el principio
dinámico subyacente a la emergencia de todas las formas
… (pág. 16). Dinámica que implica la superación de la
dualidad metafísica entre el ser y la nada. El ser necesita de la nada tanto como la nada necesita
del ser
. Como condición de la Autopoiesis está la finitud y la no dualidad de todas
las cosas. A juicio de Salvador Pániker, el nuevo paradigma debería acoger al mismo tiempo que
la profunda unidad de todas las cosas es lo mismo que su inmensa diversidad
(pág. 18). Existe
una doble perspectiva:
Para este autor, la nueva metáfora es que cada partícula es un cosmos y cada cosmos
una partícula, no alcanzándose a vislumbrar final alguno en esta retroprogresión
.
En este sentido, nos presenta la paradoja de la física cuántica:
Salvador Pániker se plantea ¿qué nuevo ritmo puede emerger del nuevo paradigma? Es
precisamente el logos, y no el mito, el que nos devuelve a una realidad infinitamente misteriosa,
velada, terrible y fascinante
(pág. 21). Dirá más adelante: la ciencia va
por delante del arte en el tema de la conciencia de la inverosímil complicación de las cosas
.
En cuanto a esta nueva situación en la que nos encontramos, señala que se ha ironizado
sobre la reiteración de la palabra crisis. Dígase como se quiera, de algún modo hay
que referirse a ese estado de flotación, a ese sentimiento generalizado de no tocar la realidad
(pág.23).
Para Pániker, la ecología puede representar el nuevo paradigma. ¿Cuáles son los rasgos de ese nuevo paradigma?:
Según Paul Watelawick y sus colaboradores de la Escuela de Palo Alto, hay dos maneras de cambiar:
Para que se lleve a cabo el cambio de paradigma es imprescindible una colaboración interdisciplinaria,
incitada y al tiempo frenada por la especialización. Teóricamente cuanto más complejo
es un sistema, más capacidad de transformación tiene. La fascinante ecuación
entre complejidad e incertidumbre: la puerta abierta para una creatividad que expulse entropía
y nos encamine, simultáneamente, hacia la sofisticación y hacia el origen
(pág. 37).Se
trata de avanzar en espiral complicando/ ensanchando el marco de referencia. En cuanto a la
relación
entre la ciencia de la complejidad
y la mística, considera que una cosa es la mística,
sabiduría sin símbolos interpuestos y otra cosa es la ciencia siempre simbólica y
provisional.
Hay que sustituir el mito del progreso por el de retroprogresivo y alcanzar la transhistoria: el presente:
Probablemente exista la posibilidad de admitir simultáneamente la realidad de la flecha del tiempo
y un “más allá” de esta realidad donde el espacio-tiempo se desvanece. En la
era retroprogresiva, postmoderna, todo es híbrido, fragmentario, provisional,
etc… Lo retroprogresivo es el verdadero meollo de la mal llamada
postmodernidad. No se trata de que hayan entrado en crisis los conceptos de razón y de progreso:
se trata de que se han complejificado
. El hallazgo de la postmodernidad es el redescubrimiento del origen.
Vivimos en eterno presente donde mirar hacia adelante es también mirar hacia atrás. Lo
retroprogresivo sugiere un nuevo modo de vivir de donde surge un nuevo tipo humano, a la vez crítico
y originario que se mueve creativamente en la complejidad sin sentimiento de culpa.
Muchos son ya los que intentan conciliar los antagonismos desde una nueva meta y apuntar a lo improbable
asumiendo el azar; son los miembros invisibles de la llamada Conspiración de Acuario. El
nuevo paradigma destaca la importancia de lo aleatorio, de lo irreversible, el carácter creativo
de la misma naturaleza, un poco en concordancia con la idea taoísta de una autoorganización
espontánea
(pág. 50). Los ecólogos conciben la naturaleza y al hombre como
un todo único. Al mismo tiempo, cada individuo es la totalidad de las cosas.
Nos encontramos con una doble dimensión de la retroprogresión:
El animal humano, lo sepa o no, viene abocado a dialectizar las dos dimensiones: el “todo da igual” de la mística y el “nada da igual” de la historia. Para superar la situación actual de neoabsolutismo y la militarización de la ciencia, es necesaria una nueva conciencia planetaria y una nueva sensibilidad andrógino/ecológica que comienza en el interior de cada cual.
El hombre religioso comienza por ser agnóstico al disolver la antinomia finitud/infinitud. Se
trata de recuperar la espontaneidad originaria (TAO). La religión es ahora la liberación
de la experiencia. Religión a la medida es, pues, experiencia en libertad, respuesta improbable
y pertinente frente a estímulos aleatorios, praxis no programada, más allá del sistema
solidario de creencias. Religión, re-ligación, destilación, como prefieran
.
Ante el fenómeno de la revolución tecnológica a nivel planetario, hay que sentar
las bases para un nuevo orden internacional que institucionalice la interdependencia de los hipotéticos
estados soberanos y lo que no cabe es prescindir de la tecnología avanzada. La tecnología
punta, en la medida que es desmasificadora y posturbana, puede generar un paradigma cibernético/ecológico
con un retorno a la natura y a la religiosidad que supere la gran abstracción monoteísta
(pág,
66). Es decir, que puesta en clave retroprogresiva, la tecnología punta nos puede devolver al origen.
Es interesante contemplar como el edificio de la física cuántica
parece
más bien surrealista ya que al abordar el nivel atómico, el tiempo y el espacio no existen. La
física trabaja con realidades y con negaciones de esas realidades, siendo las negaciones tan reales
como las relaciones mismas
. O lo que es lo mismo, desde el punto de vista de la metafísica,
no tiene sentido pensar al ser sin contrapensar a la nada; comienzo y final se producen ya simultáneamente
aquí y ahora. La conclusión importante es que la idea de un espacio objetivo no tiene
ya defensa posible
. La ciencia nos ha devuelto al sentido del misterio.
El Tao de Occidente es esa extraña creatividad que nos devuelve al origen por la vía
crítica
; una cierta apertura a la totalidad. Es, además, el único camino que
le queda al lenguaje para hacerse fértil: progresar hacía su origen y superar así su
dinamismo subversivo que se articula en dos momentos:
La gran credencial de lo teórico y del lenguaje crítico es precisamente el poder de cambiar en dirección a la no-dualidad.
Salvador Pániker considera que efectivamente puede establecerse una distinción entre:
Sumergidos como estamos en el proceso de desantropomorfización de la ciencia, en el baile de
los lenguajes sofisticados, no sabemos ya qué nos traemos entre manos
. A mayor complejidad,
mayor necesidad de aumentar la aproximación crítica al origen; actitud retroprogresiva,
la ambivalencia de un proceso en direcciones opuestas:
Se trata de descubrir la exigencia crítica de lo místico. El mundo para el hombre es siempre una ficción:
Sensorialmente, mi trato con las cosas se refiere siempre al pasado.
No me informan de lo que es sino de lo que ha sido. En cualquier caso, se puede mantener la idea de que el presente, aunque inapresable, es el lugar de lo real.
La ciencia nos permite una aproximación crítica al origen, muestra de que la realidad trasciende al lenguaje pero no verifica a lo místico que cae más allá de cualquier modelo.
Cualquier tipo de comunicación es una coerción. Sabemos ya que no existe un fondo verdadero
de las cosas. Todo es interpretación. Foucault considera que cuando todo es interpretación,
ya no hay nada que interpretar. Apogeo del significante, dilución del significado, regresión
indefinida de las hermenéuticas
(pág. 90). En esa tesitura, toda postura crítica
pasa por una previa reflexión sobre el lenguaje.
Todo lenguaje supone un código
. El código comunicativo a través de
la redundancia (asegura la perpetuación del sistema) mantiene la estabilidad social y actúa
más eficazmente que las consignas ideológicas. En una sociedad amenazada por el terror
anómico, cualquier código comunicativo protege al individuo, lo integra,
lo somete
. Se trata de instalarse en la paradoja, asumir la esquizofrenia, producir una ruptura del lenguaje
y ensayar la recuperación de lo místico (buscar la evidencia de que la realidad en sí misma
no es ni finita, ni inteligible).
La fecundación interdisciplinaria, rasgo del nuevo paradigma, vino posibilitada por la Teoría de los Sistemas y sus isomorfismos: similitudes estructurales entre diversas esferas del saber. A la par surge una nueva conciencia ecológica que estudia al hombre en relación con su medio ambiente, en un contexto en el que hay que pactar con la naturaleza y donde la supervivencia de cada elemento depende de la supervivencia de los demás. Ha sido también la ciencia la que ha situado el lugar del azar y de la creatividad en el proceso evolutivo.
El azar:
La creatividad surge de lo eventual y del azar, al enfrentarse un sistema complejo y autorregulador
con un medio ambiente suficientemente ambiguo
(pág. 102). Sólo el azar permite ir erosionando
los códigos y entrar en una especie de evolucionismo dirigido. La nueva conciencia
ecológica planetaria y la creatividad emplearán métodos científicos sin olvidar
que lo real sobrepasa siempre a lo racional. Está por desarrollar la revolución cultural
latente en la física cuántica
.
Existe una articulación entre pluralismo, ecología, creatividad, mística, azar. Con
la diversidad de los códigos se hace necesaria la creatividad interdisciplinaria para intercomunicar
esos códigos
(pág. 107).
Salvador Pániker apunta algunos rasgos más sobre el azar:
La crisis es económica, social, cultural y planetaria. El Tercer Mundo absorbe en esta situación de crisis el desfase entre hechos y teoría y representa, además, a la mayoría demográfica del mundo; por lo que se plantean nuevos marcos de referencia fuera del habitual occidental.
Existe una situación de desfase permanente entre las teorías disponibles y la nueva complejidad.
En palabras de Pániker, todo aboca a la posible configuración de un nuevo sistema
de autorregulación mundial a la vez pluralista y descentrado
(pág. 121). Considera que el
sentimiento de culpabilidad ya no es el elemento de cohesión social y que, por ello, hay ese sentimiento
de inseguridad y de ansiedad. Y cómo se escapa de esa ansiedad: pasividad, nihilismo, agresividad,
fundamentalismo, retorno al origen...
Hay una exigencia de pluralismo y debemos acostumbrarnos a la convivencia de marcos teóricos
distintos. De un modo u otro habrá que ir a la globalización de la economía
a escala mundial y a la interfecundación de las culturas
(pág. 125). Para acomodarse a la
nueva complejidad, se requiere un plus de creatividad (el sutil arte de reenmarcar las
cosas), aunque, en opinión de este autor, todavía no es posible una teoría de la
creatividad. La única salida de la ansiedad es cambiar de marco de referencia.
Pero, ¿cuáles son las condiciones de una respuesta creativa?:
No hay que confundir la creatividad con la inteligencia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no
hay creatividad sin crisis, aunque pueda haber crisis sin creatividad
(pág. 136).
Si ya no nos sirve, el sistema de referencia puede y debe cambiarse, dando así un paso a la nueva era de la creatividad y de cambio. El margen nos puede permitir dar ese salto y avanzar simultáneamente hacia lo nuevo y hacia lo originario.
El tema de la postmotivación es el tema de la creatividad. La creatividad se mueve en las tensiones, entre el consciente e inconsciente, entre el margen mismo de su ambivalencia. Para la creatividad es necesario:
Llamo margen a ese espacio indeterminado hecho de factores antinómicos, irreducible
al esquema estímulo-respuesta, y que potencialmente está en todo ser autónomo
(pág.
158). Rasgos de ese margen:
En síntesis, en la dialéctica entre lo que tiene y no tiene reside la creatividad, la
capacidad de respuesta imprevisible. La aproximación al margen es el comienzo de una nueva
adaptación a la era de la hipercomplejidad, el comienzo de una antropología al fin ecosistemática.
El fundamento de una praxis de la autocreación permanente
(pág. 163).
La inteligencia, según Jean Piaget, es, ante todo, la capacidad de adaptación a situaciones nuevas; lo que nos lleva a pensar que el comportamiento inteligente de los humanos es escaso y, es por ello, que el porvenir de las máquinas inteligentes es grande. Si no hay apertura a lo nuevo, a lo complejo, a lo paradójico, no hay inteligencia y no hay creatividad.
Estado de las cosas: