Portada del libro 'La fotografía como documento social' de Gisèle Freund
  • Título: La fotografía como documento social
  • Autor: Gisèle Freund
  • Editorial: Gustavo Gili
  • Lugar: México
  • Año: 1993
  • Páginas: 208
  • Colección: GG Mass Media
  • ISBN: 968-887-208-3

Tema

Su condición de socióloga por una parte y de fotógrafa por otra, le han servido como punto de arranque para realizar un trabajo sobre el vínculo existente entre la fotografía y la sociedad. Demuestra en su libro como el desarrollo de la imagen fotográfica está íntimamente relacionado con la evolución social, y de que modo la fotografía ha cambiado nuestra visión del arte y ha sido el punto de partida de los mass-media.

En la de la fotografía se ha pasado por diferentes etapas; primero como elemento de pura representación hasta el reporterismo gráfico pasando por el uso masivo de las cámaras fotográficas. Todos estos aspectos se abordan en “La fotografía como documento social”, donde además se pone en evidencia de que modo la fotografía ha nivelado los conocimientos, pero en que medida también desempeña un papel peligroso como manipuladora para crear necesidades, vender mercancías y modelar pensamientos (pág. 187).

En todo caso, hay que recordar que la fotografía sólo es un instrumento y que son los que están detrás los que las utilizan para manipular. Se trata, una vez más, de descargar el peso negativo de la fotografía para situarlo en su verdadero sitio.

Resumen

En opinión de esta autora, toda variación en la estructura social influye tanto sobre el tema como sobre las modalidades de la expresión artística (pág. 7). La fotografía se encuentra inmersa en la vida cotidiana, a fuerza de verla nadie lo advierte, en todas las capas sociales y aquí reside su gran importancia política (pág. 8), ya que recibe idéntica aceptación de todas las capas sociales.

Por lo tanto, la importancia de la fotografía no sólo reside en el hecho de que es una creación sino sobre todo en el hecho de que es uno de los medios más eficaces de moldear nuestras ideas y de influir en nuestro comportamiento (pág. 8). G. Freund pone en evidencia la dependencia que existe entre las expresiones artísticas y la sociedad, y de que modo las técnicas de la imagen fotográfica han transformado nuestra visión del mundo.

Va más allá esta autora cuando señala como en su origen y su evolución, todas las formas de arte revelan un proceso idéntico al desarrollo interno de las formas sociales (pág. 15). Las mismas invenciones vienen determinadas por las necesidades de la sociedad y por las experiencias y conocimientos anteriores.

Como ha sucedido a lo largo de la historia con muchos inventos, la fotografía sufrió en un principio fuertes reticencias por parte de un público elitista que veía en esta nueva invención un medio de vulgarizar la obra de arte. En un primer momento, el retrato tenía ciertas cualidades artísticas hasta que el fotógrafo se tuvo que adaptar al gusto del público masivo (la fotografía pasaba a ser una mercancía). Un ejemplo de esto es Disderi que creó el retrato tarjeta de visita.

Como ya hemos dicho, desde el mismo momento de la invención de la fotografía se puso en entredicho sus cualidades artísticas, haciendo hincapié en la condición de aparato reproductor (pág. 67). En este sentido, la autora reconoce que casi todos los artistas le negaron a la fotografía la dignidad de obra de arte. Diversas consideraciones estéticas al igual que cierta aprensión por la competencia contribuyeron en mucho a ese juicio (pág. 79).

La fotografía a lo largo de su evolución se decantó como el medio adecuado para la reproducción de la obra de arte (pág. 87). Muchas obras que hasta entonces permanecían en los museos y en su amplia mayoría desconocidas para el público pudieron ser vistas por primera vez por millares de personas. Otra industria directamente derivada de la técnica de la reproducción fotográfica, es la tarjeta postal (pág. 90).

Otra cuestión de vital importancia es la incorporación de la imagen fotográfica a la prensa diaria; lo que la sitúa como verdadera inauguradora de la era de los mass media, tanto en su capacidad de llegar a todo el mundo como en lo que se refiere a las posibilidades de manipular y dirigir al público. El nacimiento del fotoperiodismo se sitúa en Alemania. Algunos ejemplos de cómo se manipulan las fotografías y de cómo dar un sentido diametralmente opuesto al que pretendía el reportero se nos incluyen en este libro.

En una ocasión, y esta vez teniendo como protagonista a la propia autora del libro, unas fotografías sobre la Bolsa de París que después de haber sido enviadas a varios medios aparecieron en dos periódicos con títulos opuestos; en uno: “Alza en la bolsa de París” y en otro: “Pánico en la bolsa de París”. Así la autora reconoce que era evidente que cada publicación había dado a mis fotos un sentido diametralmente opuesto, correspondiente a sus intenciones políticas. la objetividad de la imagen no es más que ilusión. Los textos que la comentan pueden alterar el significado de cabo a rabo (pág. 142).

Según G. Freund, otro método de alterar el significado de las fotos es la manera de yuxtaponerlas (cita el escándalo Simpson: en aquella ocasión, la prensa publicó junto a la reina Mary fotografías de la miseria popular). Por consiguiente, para G. Freund, el uso de la imagen fotográfica llega a ser un problema ético desde el momento en que puede servir deliberadamente para falsificar los hechos (pág. 147). En otras ocasiones, los fotógrafos se autocensuran y no muestran lo que no interesa a su periódico, gobierno, etc. Un caso excepcional en el que los fotógrafos rompieron ese autocontrol fue la guerra de Vietnam.

Otro caso de manipulación fotográfica que, además, acarreó problemas judiciales: es el de una fotografía de una pareja (chica joven / hombre maduro) en la barra de un bar. El fotógrafo entrega la foto, entre otras, a su agencia. Primero se publicó en una revista ilustrando un reportaje de tascas. Después se utilizó en otro medio para hablar de la acción malsana de las bebidas alcohólicas. El hombre se enfada porque cree que le van a tomar por un borracho. La situación empeora cuando una revista de escándalos reproduce sin permiso la fotografía para acompañar un trabajo sobre prostitución. Esta vez el hombre va a los tribunales.

Veamos ahora un ejemplo del gran impacto visual que tienen algunas fotografías y de como se puede suscitar el escándalo por ello. Tenemos el caso del cantante de pop Michel Polnareff que utilizó un cartel especial para anunciar su espectáculo: apareció en la fotografía con una gran pamela y el “culo al aire”. Fue llevado a los tribunales y se le condenó a pagar una multa.

Por otra parte, distingue esta autora dos grandes corrientes dentro de la fotografía contemporánea, teniendo en cuenta los intereses de los fotógrafos:

  • Los fotógrafos comprometidos por problemas humanos y sociales.
  • La fotografía como medio de realizar sus aspiraciones artísticas personales.

Podemos decir, además, que el primer teórico de la fotografía fue Lazlo Moholy-Nagy (su idea de la nueva visión); pero a partir de él han sido muchos los que han reflexionado sobre el fenómeno de la imagen fotográfica. Así para la propia autora del libro, la fotografía se dirige a la emotividad porque es capaz de suscitar emociones. En su inmediatez reside su fuerza y también su peligro (pág. 185).

Al dirigirse a la sensibilidad, la fotografía está dotada de una fuerza de persuasión, conscientemente explotada por los que la utilizan como medio de manipulación (pág. 186). La credibilidad es su máximo poder. Pero, a pesar de que el número de imágenes cada vez sea mayor, sólo unas pocas superan la simple representación, señala G. Freund (pág. 186).

Comentarios

El libro resulta muy interesante y didáctico para todos aquellos que quieran adentrarse en los usos documentales y sociales de la fotografía. La narración está llena de ejemplos que permiten seguir perfectamente la línea argumental de la autora.