De la seducción - Jean Baudrillard
  • Título: De la seducción
  • Autor: Jean Baudrillard
  • Editorial: Cátedra
  • Lugar: Madrid
  • Año: 1989
  • Páginas: 170
  • ISBN:

Tema

Baudrillard nos lleva a través de sus reflexiones por el laberinto de la seducción como estrategia de las apariencias y como proceso reversible que acapara muchas esferas sociales.

Resumen

Baudrillard plantea la pérdida total de cualquier principio referencial: “estamos en la era de la simulación y la seducción es la única posibilidad de ir más allá de esta simulación. La seducción como la máxima expresión de lo femenino y la producción de lo masculino”.

El autor reflexiona en torno a las siguientes cuestiones sobre la seducción:

  • La seducción es del orden del ritual.
  • La seducción como espacio de juego y desafío, no de deseo.
  • Orden reversible e indeterminado.
  • Lo sexual tiene ya fin: el goce y en la seducción la suerte nunca está echada.

Durante varias páginas recuerda como lo porno es un simulacro que oculta que la verdad no existe. Así llegamos a la idea de que todo discurso de verdad está siempre desviado, seducido y el desenlace inevitable del desafío es la muerte. Por tanto Baudrillard se posiciona a favor de la teoría de la seducción frente a la del psicoanálisis (el deseo lo equipara Baudrillard al vertedero de la economía política, metáfora psíquica del capital...). La seducción, en su opinión, instaura la reversibilidad y ya no hay represión, ni inconsciente.

La seducción además sustrae al discurso de su sentido y lo aparta de su verdad. Se posiciona Baudrillard en contra de la semiótica del sentido, ya que de lo que se trata es de estudiar el proceso de seducción de los mismos signos. La seducción es lo manifiesto y la interpretación rompe las apariencias y libera el sentido. Contra “lo que el discurso tiene que luchar no es tanto el secreto de un inconsciente como el abismo superficial de su propia apariencia”. Baudrillard denuncia, asimismo, la represión a la que se ha sometido a la seducción como forma peligrosa, lo que ha provocado la emergencia del psicoanálisis. Niega, por tanto, la existencia de las estructuras profundas y del propio psicoanálisis.

La seducción precipita los términos uno hacía el otro y establece una relación dual y agonística. La seducción se mueve en el mundo de la regla y no de la ley. Encadenamiento trascendente de signos arbitrarios. En la seducción todo puede ser puesto en juego, no así en la teoría del inconsciente, al igual que en las sociedades rituales y en este contexto la regla no es más que la posibilidad misma de jugar. El juego es un desafío. Sin embargo, la seducción fría es la que gobierna la vida actualmente; vivimos no bajo la ley y la regla sino bajo la norma. La seducción debe ser el destino.

Comentario personal

Es de vital importancia su idea sobre la desaparición de las referencias y la imposibilidad de clausurar en un momento en el que ya hemos dejado el fin detrás de nosotros. En todo este contexto, es evidente que la seducción es la única posibilidad de ir más allá de la simulación. El porno funcionaría como la obsesión maniaca por lo real; en un momento en que todo discurso de verdad está siempre desviado, seducido y el desenlace inevitable del desafío es la muerte. Estoy de acuerdo con tanto con la idea de que la seducción sustrae al discurso de su sentido y lo aparta de su verdad.

Es también en este libro donde plantea su teoría de la Semiología inversa, una nueva teoría que trate a los signos en cuanto a su atracción seductora y no en cuanto a su contraste y oposición. La seducción precipita los términos uno hacía el otro, y establece una relación dual y agonística.


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© Arthur Rothstein. Aletia Berdolph in log cabin, Gee's Bend, Alabama 1937
© Arthur Rothstein.
Aletia Berdolph in log cabin,
Gee's Bend, Alabama 1937

Los periódicos colocados en la ventana de lo que parece una cabaña están al lado de este joven, cuya mirada perdida se recoloca más allá del campo fotográfico. La presencia humana juega a contextualizarse y descontextualizarse, en medio de las referencias a los medios de comunicación y a la marginalidad. Las hojas de periódico dejan aun ver titulares, interrumpidos por las roturas del papel, algunas imágenes y anuncios.

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Cita

«Vio y creyó» (et vidit, et credidit), anota lapidariamente San Juan: creyó porque vio, como más adelante otros creerán por haber tocado, y otros incluso por no haber visto ni tocado.

DIDI-HUBERMAN, Georges, Lo que vemos, lo que nos mira, Manantial, Buenos Aires, 1997, pág. 23.
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