Cuando las imágenes toman posición - Georges Didi-Huberman
  • Título: Cuando las imágenes toman posición
  • Autor: Georges Didi-Huberman
  • Editorial: A. Machado Libros
  • Lugar: Madrid
  • Año: 2008
  • Páginas: 323
  • ISBN: 978-84-7774-823-6

Tema

El libro, Premio Internacional de Ensayo 2008 Círculo de Bellas Artes, ofrece un conjunto de reflexiones en torno a las imágenes de guerra, vistas a través de los montajes realizados por Bertolt Brecht en su Diario de trabajo, Arbeitsjournal, y en su libro: El ABC o Abecedario de la guerra, kriegsfibel (una especie de atlas fotográfico de la guerra a decir de Didi-Huberman). Estas selecciones fotográficas de Brecht, muchas veces acompañadas por texto periodístico y/o literario, han permitido a Didi-Huberman conceptualizar la distinción entre la toma de partido y la toma de posición.

También le ha servido para volver a plantear el método dialéctico que se pone en marcha con las imágenes y el papel del montaje en la comprensión de la historia. Las siguientes palabras de Didi-Huberman nos ayudan a entender algunos de sus puntos de vista y parte del propio sentido del libro:

A los montajes que saben escandir para nosotros las apariciones y las deformaciones: que saben mostrarnos en las imágenes cómo el mundo aparece, y cómo se deforma. Es aquí donde al tomar posición en un montaje dado, las diferentes imágenes que lo componen –al descomponer su cronología– pueden enseñarnos algo diferente sobre nuestra propia historia.

Resumen

No es la primera vez que Georges Didi-Huberman reflexiona sobre documentos visuales de la guerra y, sin duda, no parece que vaya a ser la última. El momento histórico actual plantea necesariamente debatir sobre este tipo de imágenes. En esta ocasión, el teórico francés, acude al trabajo personal de Bertolt Brecht para hacer el recorrido desde los montajes fotográficos particulares hasta llegar al acontecimiento histórico. Este camino teórico: de lo particular a lo general y de lo general a lo particular, no le estorba para plantearse otra dicotomía trascendental, que tiene que ver con la capacidad de distinguir entre la toma de posición y la toma de partido.

Para este autor, un documento fotográfico encierra al menos dos verdades, “la primera de las cuales siempre resulta insuficiente”. Es decir, más allá de su verdad aparente, las imágenes contienen siempre “otra verdad más profunda”. Para entender esta idea, pone como ejemplo la placa 47, perteneciente al ABC de la guerra de Brecht, que tiene el siguiente pie de foto: “Un soldado americano contempla a un japonés moribundo al que se vio obligado a matar. El japonés se había escondido en una lancha de desembarco y disparó contra las tropas estadounidenses”.

El escritor francés considera que es importante leer las imágenes para saber lo que nos proponen. “Las imágenes no nos dicen nada, nos mienten o son oscuras como jeroglíficos mientras uno no se tome la molestia de leerlas”, señala. En todo caso, las fotografías seleccionadas por Brecht hay que leerlas como parte de un montaje, donde de lo que se trata es “de situarnos cara a cara con la historia atroz de una destrucción organizada”.

A juicio de Didi-Huberman, resulta evidente que Brecht consigue obtener una imagen crítica, que pone también a la vista una iconología de los intervalos. “Contrastes, rupturas, dispersiones. Pero todo se quiebra para que justamente pueda aparecer el espacio entre las cosas, su fondo común, la relación inadvertida que las adjunta a pesar de todo, aunque sea esa relación de distancia, de inversión, de crueldad, de sinsentido”.

En este cúmulo de imágenes, los gestos humanos también tienen su importancia, como también lo tiene la relación inédita que, según Didi-Huberman, establece Brecht entre la fotografía y la literatura y entre la historia del arte y la historia política. Brech, en síntesis, confía en el método dialéctico. Didi-Huberman resume así la posición del artista: “Brecht afirma en sustancia que la dialéctica no es sólo una cuestión de método: hace falta el valor de escribir la verdad, la inteligencia de considerar las situaciones más fecundas, el discernimiento para saber a quien confiar esta verdad, la astucia para difundirla, finalmente el arte de hacerla manejable como un arma”.

Desde la perspectiva de Didi-Huberman, está claro que en el montaje propuesto por Brecht las imágenes y los textos toman posición en vez de tomar partido. Lo que está en discusión, por tanto, es la dialéctica del montaje. “En efecto, el montaje instaura una toma de posición –de cada imagen respecto a las otras, de todas las imágenes respecto a la historia– y ésta, a su vez, sitúa el libro iconográfico en la perspectiva de un trabajo inédito de la imaginación política”.

En las colecciones de imágenes documentales de Brecht, Didi-Huberman encuentra elementos de debate interesantes que tienen que ver con la presencia de la alegoría y de lo emblemático en estos montajes y la forma peculiar en que Brecht los utiliza, atendiendo a su función histórica y a la necesidad de retomar el tema del dolor desde una perspectiva teatral y lírica; para terminar poniendo el énfasis en la ambigüedad de cada documento visual y de las relaciones entre ellos. “No se puede describir mejor la postura imposible –pero el artista y el pensador están justamente obligados a lo imposible– de Bertolt Brecht, en algún sitio entre toma de partido y toma de posición”.

En la valoración que ofrece Didi-Huberman, “el lirismo documental saca su necesidad profunda de una tentativa de no dejar mudo lo inaudito de la historia, sobre lo que, cada día, nos llegan tantos “reportajes” fotográficos. Lo inaudito de la historia –es decir las imágenes de su inimaginable– nos deja sin voz mientras nos mantenemos impotentes para tomar la palabra ante él”.

Todos los argumentos que Didi-Huberman desarrolla en relación a los montajes visuales de Brecht, le van a llevar a refutar uno de los argumentos principales de su libro que es, justamente, la idea de que el trabajo de Brecht es una toma de posición ante la historia, donde la palabra y la imagen combinadas se enfrentan a la realidad y a los fantasmas de los acontecimientos. En este sentido, señala que “los montajes iconográficos –icono-poéticos, deberíamos decir– del Arbeitsjournal y de la Kriegsfibel pueden emparentarse con verdaderas puestas en escena épicas de un material visual de la Segunda Guerra Mundial”.

Es interesante, por tanto, pararse en la combinación entre poética y crudeza visual de los acontecimientos bélicos que tan bien establece Brecht y sobre la que Didi-Huberman basa parte de las conclusiones de este libro. “La paradoja de toda toma de posición poética será por lo tanto que su eficacia no reside en una “comunicación de contenidos” o una doctrina de acciones que efectuar sino, al contrario, en un retorno a su propio “cristal” interior, que señala la parte maldita, la parte “no media-tizable” (un mittel-bar), escribe Benjamin, en su explicación”.

Al final del libro, Didi-Huberman recuerda que las imágenes son necesarias para hacer historia al igual que la imaginación, que resulta indispensable no sólo para volver a ver las imágenes, sino también para volver a pensar la historia. Y, el papel definitivo de la toma de posición en este contexto teórico, queda descrito en los siguientes términos: “A los montajes que saben escandir para nosotros las apariciones y las deformaciones: que saben mostrarnos en las imágenes como el mundo aparece, y como se deforma. Es aquí donde al tomar posición en un montaje dado, las diferentes imágenes que lo componen –al descomponer su cronología– pueden enseñarnos algo diferente sobre nuestra propia historia”.

Comentarios

La astucia intelectual de Georges Didi-Huberman vuelve a ponerse, una vez más, en evidencia en este libro, donde eleva a categoría de documentos históricos los montajes iconográficos de Bertolt Brecht. El ensayo propone, además, un apasionante enfrentamiento entre lo que es la toma de posición y la toma de partido y el papel fundamental del montaje en esta dinámica.

A lo largo del ensayo, Didi-Huberman analiza las fotografías y los textos que las acompañan, tanto en el Arbeitsjournal como en El ABC o Abecedario de la guerra, kriegsfibel de Brecht. El recorrido que el autor nos propone, es un itinerario desde la historia en su generalidad hasta el individuo mismo; pasando por la historia del arte, de la literatura y de los pensadores más significativos para la ocasión. El horror de la guerra en imágenes puede verse desde la esfera del hombre que reflexiona, colecciona y coloca las imágenes en un álbum (tareas que realizó Brecht), hasta su conceptualización como acontecimientos históricos, que pueden ser incluso mejor entendidos en su literalidad, pero también en su ambigüedad, cuando se expresan desde el punto de vista de un artista. O, por lo menos, eso es lo que parece querer decirnos Didi-Huberman con sus palabras, cuando alaba la toma de posición de las propias imágenes, que parecen así independientes de su propio autor que, como en este caso, mantenía una toma de partido política bien definida. Es decir, las imágenes a través de los montajes de Brecht se han mostrado tan poderosas como independientes y, además, como pistas definitivas para entender la historia, también en sus extrañezas y cuando hace falta imaginación.


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¡Algo horrible ha entrado en mi vida! Sombríos presentimientos de un destino amenazador se ciernen sobre mí como negras nubes impenetrables al más pequeño y amable rayo del sol.

HOFFMANN, E.T.A., “El hombre de la arena” en Nocturnos Anaya, Madrid, 1987, pág. 21.
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