En Noviembre de 2006 llegué a Ciudad de México para hacer una investigación sobre las fotografías de la Revolución Mexicana. Me había becado el Gobierno Vasco. Estaba llena de ilusión por realizar el trabajo y tener la ocasión de residir durante 2 años en un país tan fascinante como complicado. Entonces no estaba de moda el tema de mi estudio. Ahora sí, porque este año se cumple el centenario del acontecimiento y hay muchos proyectos, exposiciones, fascículos coleccionables, conferencias, libros y un sin fin de producción al punto de llegar a cierta saturación (bienvenida sea, por otra parte, así como la sana competencia que mantiene con la celebración del Bicentenario de la Independencia).

Exhibición patética de un cadáver del bando cristero
Exhibición patética de un cadáver del bando cristero. Ésta es una de las fotografías que me encontré en el Archivo de Aurelio Acevedo, de la UNAM.
© Archivo Aurelio Acevedo.

Este texto corresponde a la primera parte de la conferencia: Imagen y cuerpo de mujer: Una historia de deseo, traición, locura y crimen , expuesta en el Seminario de Ciencias y Tecnologías desde una perspectiva CTS, el 18 de Marzo de 2009 en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CCHS - CSIC), de Madrid.

Portada del Semanario Detectives
Portada del Semanario Detectives,
1935

La ilustración del semanario mexicano: Detectives muestra el asesinato de una mujer bella. Atravesado por un puñal, el cuerpo se enfrenta a la contundencia de la muerte; mientras la belleza se pone en evidencia desde los rasgos físicos y la exaltación erótica de la rigidez. Seducción y muerte se cruzan así de forma radical en la escenificación del crimen. La violencia toma forma desde la teatralidad de todos los elementos: vestido roto, sensualidad en la desnudez del cuerpo y la sangre estetizada que apenas recorre su rostro. El simbolismo de esta imagen bien puede servir como punto de arranque para afrontar un tema escabroso como es el del feminicidio en México y su tratamiento fotográfico.

Como se verá, la realidad de los crímenes contra mujeres deja una estela de horror tal, que pone en evidencia niveles inquietantes de impunidad. El papel que juega la fotografía en esta terrible historia es también muy complicado. En principio, hay que tener en cuenta que México es un país donde se publican fotografías con altas dosis de violencia en periódicos de distribución masiva. Este tipo de publicaciones sensacionalistas son conocidas con el nombre genérico de “nota roja”. Pero, en realidad, la denominación de nota roja tiene que ver con el género periodístico que trata de sucesos sangrientos y violentos. De esta forma, tenemos noticias de nota roja y/o publicaciones dedicadas especialmente a la nota roja. En concreto, en el país mexicano hay varios periódicos que publican habitualmente noticias y fotografías de nota roja. Todos ellos incluyen en portada y páginas interiores todo tipo de fotografías relacionadas con crímenes, suicidios, accidentes y sucesos truculentos de diversa índole. La publicación de las imágenes de los cadáveres ensangrentados en la escena del crimen son una constante en estos periódicos.

Graciela Iturbide. El sacrificio, la Mixteca, Oaxaca, México, 1992
El sacrificio, la Mixteca, Oaxaca, México, 1992
© Graciela Iturbide, 2009.

La muestra retrospectiva de Graciela Iturbide es una representación amplia del trabajo que esta fotógrafa mexicana ha realizado en las últimas cuatro décadas. Gran parte de sus fotografías son de México, aunque hay también imágenes realizadas en otros países. Viendo la exposición se percibe enseguida que es una fotógrafa con una mirada antropológica, que se preocupa por los espacios simbólicos de las costumbres populares, rituales, etc. También su mirada sobre los animales y los paisajes tiene un marcado cariz simbólico.

Sin embargo, no se consigue filtrar una crítica social al uso. Sus fotografías no son denuncias sino que son más bien descriptivas y que se escapan del orden de la realidad. La muestra está dividida en los siguientes apartados temáticos: Paisajes y objetos, El baño de Frida, El jardín botánico, En el nombre del padre, México: rituales, fiesta y muerte, Otras fronteras, Juchitán y Los que viven en la arena: Seris.

Lo que sorprende es que, a pesar de la aparente diversidad temática, el punto de vista de Graciela Iturbide se consolida detrás de todas esas fotografías. Su estilo personal se impone así a través de esos jirones de celuloide. Donde el caos cultural y religioso es sólo una representación de las mil y una caras de México, desde su cultura prehispánica a la religiosidad exacerbada. Ritos paganos y religiosos desfilan como un espejo de la controversia, la violencia, la confusión y la cultura de la mixtura y del sincretismo que impera en México.

El otro día vi en la televisión una fotografía impactante: el rostro de un niño que oía por primera vez. Era una fotografía antigua, extraída del ámbito científico. Su expresión no era sólo la expresión de la sorpresa, porque en algún punto de su rostro algo me llevaba al escenario de la locura. De la locura que supone pasar del silencio al sonido. Pensé entonces que algo de esto pasa con las fotografías de Weegee. Si no locura, sí trauma. Son imágenes que sugieren la confusión de las acciones y de los sentimientos. Realmente fue un descubrimiento para mí observar como un fotógrafo de sus características se mueve siempre en el abismo temático; en ese punto en los que los temas derrapan y caen a otro sitio distinto al que se supone deben estar. Hasta que no vi la exposición que le ha dedicado la Fundación Telefónica no percibí su particular exploración fronteriza del lado oscuro, ni sus peculiaridades o rasgos.

Reseña del libro: El impacto de la Modernidad. Fotografía criminalística en la ciudad de México de Jesse Lerner.

Reconstrucción de un crimen
Reconstrucción de un crimen. 74052.
© SINAFO-Fototeca Nacional

La fotografía y el crimen tienen una relación larga y complicada: la cámara como herramienta que registra la apariencia del criminal o la escena del crimen, la reproducción y distribución masivas de imágenes sensacionalistas de desviación y sangre para un público curioso, la manipulación de retratos hablados en el cuarto oscuro con el desencaminado fin de hallar la fisonomía específica de un“tipo criminal” o la foto como prueba de culpabilidad o inocencia en la sala de juicio, son apenas algunas de las formas más comunes en las que sus caminos se han cruzado a lo largo de más de siglo y medio. Varios momentos de esta historia se nos han quedado grabados en la mente como imágenes de violencia, de acciones policíacas, de crueldad y de castigo.1

Con estas palabras, da comienzo el libro que Jesse Lerner ha realizado sobre la fotografía judicial en la Ciudad de México. Su estudio, llevado a cabo durante varios años, se ha desarrollado en el Archivo Casasola; si bien como el propio autor señala la investigación no se ha circunscrito exclusivamente a esta agencia. Para comprobar esto, sólo hay que leer el libro donde se refiere a otros archivos y fotógrafos, así como al contexto periodístico en el que estas fotografías fueron publicadas en su momento. Además, incorpora datos reveladores sobre la práctica de la fotografía de identificación en la ciudad de México, así como el desarrollo posterior de las imágenes judiciales en la prensa y el ámbito fotográfico y artístico.

Libro recomendado

La máquina de visión - Paul Virilio

Portada del libro 'La máquina de visión' de Paul Virilio
  • Título: La máquina de visión
  • Autor: Paul Virilio
  • Editorial: Cátedra
  • Lugar: Madrid
  • Año: 1989
  • Páginas: 104
  • Colección: Signo e imagen
  • ISBN: 84-376-0884-8

Tema

Virilio analiza en este libro como se ha llegado a esta época de la lógica paradójica (vídeo, imágenes de síntesis) y lo que esto ha supuesto para las imágenes mentales, para la verdad y para la percepción del individuo. La velocidad de la luz, desde su punto de vista, se nos presenta como el único concepto absoluto en un momento en que el espacio y el tiempo han dejado de existir como categorías contundentes.

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Cita

Lo sublime conmueve, lo bello encanta. (…) Lo sublime presenta, a su vez, diferentes caracteres. A veces le acompaña cierto terror o también melancolía.

KANT, Immanuel, Lo bello y lo sublime, Espasa Calpé, Barcelona, 1999, pág. 14.
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