Cuerpos deseables y objetos tentadores se pasean todos los días ante nuestra mirada desde infinidad de imágenes, pero: ¿sabemos realmente como logran seducirnos? La capacidad de sugestión es una cualidad propia de la imagen y tiene que ver con la forma en la que se pone en juego el deseo.

Desear y mirar

Foto de Jeremy Scott
Jeremy Scott
“Défilé Body Modification”
, 1996.
© Jeremy Scott

El deseo1, en su relación con la fotografía, puede considerarse como la emoción que siente el observador ante la visión de personas, cosas y situaciones con las que se identifica de alguna manera y de las que digamos necesita apropiarse, una vez que ya las ha hecho suyas desde la visión. Porque mirar es desear lo que se nos muestra desde la distancia. Y es en el alejamiento donde se pone en marcha el capricho de la pasión de las imágenes.

Las fotografías publicitarias son las que más se aprovechan de esta circunstancia para conseguir hechizarnos con los mensajes tentadores que nos permiten imaginar que todo aquello que vemos puede efectivamente estar a nuestro alcance. Sería algo así como hacer cumplir la máxima de que lo que el ojo puede mirar, la mano puede alcanzar.

Fotografías de cadáveres, catástrofes y sufrimiento componen la galería más completa del lado oscuro de México. Enrique Metinides, Henri Cartier-Bresson y Sebastião Salgado nos ofrecen su particular visión de la realidad más escalofriante del país.

Metinides: el arte de lo morboso

Enrique Metinides puede considerarse como el fotógrafo de sucesos más significativo de la historia de la fotografía. Durante cincuenta años trabajó para el diario La Prensa (desde 1940 hasta 1990), encargándose de ilustrar las noticias más siniestras de la ciudad de México: asesinatos, intentos de suicidio, desastres, incendios y todo tipo de accidentes.

Retrato de Metinides
Enrique Metinides plantea en sus fotografías una
combinación muy interesante de morbo y esteticismo.
© autor / propietario

Enrique Metinides
Enrique Metinides
Crime Scene Investigator. México
 

Niña con cáncer de piel...
Niña con cáncer de piel después del
contacto con proyectiles de uranio
como “juguetes”.

El ataque directo contra la fotografía y contra los fotógrafos es más que una evidencia. Desde hace ya tiempo, los reporteros gráficos no pueden acudir libremente a los sitios de conflicto. Y cuando están allí, no se les deja hacer su trabajo. La lista de fotógrafos muertos es cada vez más larga y más oscura ante los silencios gubernamentales.

Esto no quiere decir que la fotografía de prensa haya muerto, sino que está muy controlada precisamente porque es un documento vivo y veraz que permite señalar a los culpables y a las víctimas, además de movilizar conciencias y llevar a la reflexión. En este sentido, es de todos conocido que las agencias gráficas de noticias controlan de forma estricta la distribución de imágenes, lo que deteriora la calidad y veracidad de las fotografías que se están poniendo en circulación. Es decir, los fotógrafos no pueden hacer su trabajo y la información gráfica mundial que se está ofreciendo a los espectadores es una auténtica farsa.

El secreto que rodeaba a las exterminaciones se debía a razones evidentes, y era casi una condición necesaria para que pudiesen ser llevadas a buen término.1

El Sonderkommando era un grupo especial de prisioneros al que los nazis obligaba a hacerse cargo de las tareas de exterminio. Cada campo de exterminio contaba con uno de estos grupos. Un día de agosto de 1944, los miembros del Sonderkommando de Auschwitz consiguieron una cámara fotográfica y, tras burlar la vigilancia de los oficiales, Alex (uno de sus componentes) se introdujo en la cámara de gas e hizo estas cuatro fotografías en las que se captó el funcionamiento siniestro del campo de concentración de Auschwitz.

En la primera secuencia (negativos 277 y 278) Alex logró fotografiar a sus compañeros mientras procedían una vez más de forma obligada (y contra su voluntad) a la quema de cadáveres gaseados. En la segunda secuencia (negativos 282 y 283), ya captada desde el exterior de la cámara de gas –en lo que se puede interpretar como la huida precipitada del fotógrafo por la inclinación y borrosidad que puede observarse en los encuadres fotográficos–, se ve a un grupo de mujeres desnudas caminar hacia la cámara de gas.

Humphrey Spender. Window shopping - soffe shop
Humphrey Spender
Window shopping - soffe shop
© Bolton Museums, Art Gallery & Aquariums BMBC

La edición de PhotoEspaña de este año ha ofrecido una amplia muestra de trabajos de numerosos fotógrafos con el tema de la ciudad como punto de referencia, abarcando diferentes estilos y también varios momentos históricos; con lo cual se ha podido comprobar –casi sin querer– la evolución que ha sufrido el documentalismo desde sus inicios hasta tiempos más actuales.

Se ha echado de menos la presencia de algún trabajo fotográfico que aborde el tema de la ciudad desde la perspectiva de la desintegración de la ciudad pero no para representarla en concepto, porque de esto si ha habido –lo que se llama el nuevo documentalismo y a lo que nos referiremos más adelante– sino de esas ciudades que ya no existen y cuyos habitantes han iniciado un éxodo y un retorno al nomadismo.

Libro recomendado

Ensayos retroprogresivos - Salvador Pániker

Portadadel libro 'Ensayos retroprogresivos' de Salvador Pániker
  • Título: Ensayos retroprogresivos
  • Autor: Salvador Pániker
  • Editorial: Kairós
  • Lugar: Barcelona
  • Año: 1987
  • Páginas: 186
  • Colección: Palabra plástica
  • ISBN: 84-7245-174-7

Tema

En este libro, estructurado en dos partes principales (Hacia un nuevo paradigma y Sobre creatividad), Salvador Pániker nos habla del nuevo paradigma que emerge en la era contemporánea y de cómo podríamos enfrentarnos a la nueva situación con una filosofía retroprogresiva, donde la creatividad tendría un papel fundamental. En el doble movimiento de lo retroprogresivo, por una parte debemos asumir la revolución científico-técnica y, por otro, aprender a acercarnos al origen trascendente de las cosas; así encontraríamos el nuevo ritmo que debería ser multidisciplinar en una asunción completa de lo complejo y de la no dualidad de las cosas. La ciencia, hoy más que nunca, nos arroja a la indeterminación, al desorden y al azar para volvernos a situar en un contexto místico.

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Cita

Esta mañana llegamos todos a la escuela muy contentos, porque van a sacar una foto de la clase, que será para nosotros un recuerdo que nos gustará toda la vida, como ha dicho la maestra.

SEMPÉ / GOSCINNY, El pequeño Nicolás, Alfaguara, Madrid, 1985, pág. 11.
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