Tina Modotti. Mujer con bandera negra anarco-sindicalista, 1928
Tina Modotti
Mujer con bandera negra
anarco-sindicalista, 1928

Alumna y amiga de Edward Weston, se implicó de forma profunda en los problemas de México al mismo tiempo que iba desarrollando su faceta artística: me considero –decía– una fotógrafa y nada más, y si mis fotografías se diferencian de lo generalmente producido en este campo, es que yo precisamente trato de producir, no arte, sino fotografías honradas, sin trucos ni manipulaciones. De esta forma tan rotunda, Tina Modotti reivindica una naturaleza propia para la fotografía que se acerca más a la personalidad del fotógrafo que a una definición de lo creativo o lo artístico que lleve implícito un desplazamiento deliberado hacia cualquier cosa que pudiera asociarse a la manipulación. El Instituto de México en España ha organizado en su sede madrileña una exposición de su obra que podrá visitarse hasta el próximo día 17 de febrero de 2006. Bajo el título: “Una nueva mirada”, la muestra recoge algunas de las imágenes más conocidas que la artista pudo realizar durante su larga estancia en México.

Edward Weston. Tina en la azotea, 1924
Edward Weston
Tina en la azotea, 1924

Los famosos desnudos con pretensiones artísticas que Edward Weston realizara de Tina Modotti contrastan con el estilo personal de ella que se inclinó más por la elaboración de imágenes directas en las que la suspensión de la acción deja paso a un cierto hieratismo y quietud en una época en la que la fotografía acababa de independizarse de los tiempos largos de exposición y en las que la pose adquiere cierta solemnidad y se constituye en un rasgo estilístico de su obra. La figura humana es así inmortalizada en solitario o en grupo como símbolo de una clase social que padece en su piel las injusticias; vista desde el detalle de unas manos o desde la solemnidad de una asamblea campesina todo gira siempre en torno al sentido de lo que está por suceder. Ese mensaje de esperanza termina por convertirse en una adoración al pueblo mexicano que la fotógrafa dejaba a la vista en los encuadres y también en la quietud claramente perceptible de los espacios y los cuerpos convertidos en estatuas.


Del amor al exilio político

Tina Modotti. A proud little agrarista or better son of one, 1927
Tina Modotti
A proud little agrarista or better
son of one, 1927

Tina Modotti, nació en Udine (Italia) en 1896 y llegó a México en 1922. Al cabo de unos años se hizo miembro del partido comunista y trabajó en el periódico “El machete”, donde en 1928 conoció al que sería su gran amor: Julio Antonio Mella, revolucionario cubano. Vivieron un amor apasionado (anteriormente se la había relacionado sentimentalmente con Edward Weston) hasta que presuntamente el gobierno mexicano le asesinó en 1929 e intentó implicar a la fotógrafa en el crimen de su amante. La muerte de Mella supuso para ella, a juicio de sus biógrafos, un golpe muy fuerte del que no logró recuperarse nunca. En ese mismo año, se celebró en la Biblioteca Nacional de la capital mexicana lo que sería la primera y última exposición de su obra en vida dado que ella renegó entonces de su condición de artista en favor de una militancia como fotógrafa en las filas comunistas. La crítica recibió con gran entusiasmo esta muestra y le dedicaron infinidad de elogios, entre los que destacaba el haber sabido desprenderse de amaneramientos y sentimentalismos haciendo gala de un estilo personal muy depurado, que después sería tan influyente para los propios fotógrafos mexicanos.

Tina Modotti. Martillo, hoz y sombrero, 1928
Tina Modotti
Martillo, hoz y sombrero, 1928

En 1930, poco después de su exposición, tuvo lugar un intento fallido de asesinato contra el presidente electo de México y a Tina Modotti se la acusó, junto con otros comunistas que fueron encarcelados como supuestos terroristas, de formar parte de la conspiración y se la exilió del país. La salida obligada de México fue un golpe definitivo para su moral después de haber visto como asesinaban a su gran amor; de tal forma que se dice que fue en ese mismo año cuando comenzó a abandonar progresivamente su carrera de fotógrafa para consagrarse a los compromisos políticos. En sólo un par de días tuvo que recoger sus cosas e irse hacia Europa no sin antes haber dejado gran parte de sus fotografías a su amigo y admirador Manuel Álvarez Bravo, que hoy en día es considerado como uno de los mejores fotógrafos de la historia mexicana y que, por respeto a su maestra, ha conservado hasta la actualidad el legado de esta malograda artista. En Europa, Tina Modotti estuvo en Alemania, en la Unión Soviética y en España donde colaboró con las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil con el nombre de María. Allí permaneció hasta el final del conflicto.

Fotógrafa, espía y "mujer fatal"

Tina Modotti. Manos de trabajador sosteniendo una pala, 1927
Tina Modotti
Manos de trabajador sosteniendo
una pala, 1927

La exposición del Instituto de México recoge tan sólo 26 imágenes (realizadas todas ellas antes de su exilio) pero que sirven de homenaje a una artista que vivió toda su vida de forma intensa y que se entregó en cuerpo y alma como puede comprobarse en las fotografías, que son ya expresión y síntesis de una mirada intensa, atenta y pasional. La luz y la composición son texturas emocionales que se consolidan como estructuras frías que dan paso al personaje, al ambiente y a las circunstancias sin edulcoramientos de ningún tipo. Es un intento por eliminar la subjetividad del fotógrafo en favor de una realidad objetiva que se deja ver con naturalidad y con ciertos adornos estilísticos frutos de la capacidad artística de Tina Modotti, de la que ella misma no parecía estar muy segura, según se desprende de algunas cartas que envió a su amigo Edward Weston en las que mencionaba de continuo su poca capacidad creativa. En todo caso, las imágenes que hizo están ahí para dar prueba fehaciente de los caminos posibles para conciliar lo estético y lo documental y de las dificultades que esta labor puede conllevar (como ella misma parece ser que reconocía). Hay que tener en cuenta, además, el momento histórico en el que Tina Modotti llevo a cabo este trabajo que coincide con una coyuntura artística en la que la fotografía va a iniciar el idilio con el reportaje social pero en el que, al mismo tiempo, las vanguardias comienzan una andadura progresiva.

Tina Modotti. El exconvento de Tepotzotlán, 1924
Tina Modotti
El exconvento de Tepotzotlán, 1924

Durante estos últimos años, se le han dedicado numerosas exposiciones, gracias especialmente a la labor de grupos feministas que han querido recuperar su figura y obra como ejemplo de una vida consagrada a unos ideales que le acompañaron hasta el final de sus días. Murió en un taxi de México de un infarto en 1942, país al que había vuelto en 1939 con el que por entonces era su marido: Vittorio Vidali, un dirigente marxista, tras haber realizado también trabajos como espía en Europa en la organización Socorro Rojo Internacional. Los biógrafos señalan que su convivencia con Vidali no le permitió superar la muerte de su gran amor y que se fue apagando poco a poco sin poder superar aquella pérdida tan importante para ella y habiendo dejado atrás su trabajo como fotógrafa. En 1996, al cumplirse cien años de su nacimiento, se le brindó en Filadelfia una exposición con 118 fotografías y, cuatro años antes, la escritora mexicana Elena Poniatovska le dedicó el libro: Tinísima, como la llamaba Julio Mella. Lo que muchos desconocen es su pasado como actriz. El currículum cinematográfico, iniciado en Hollywood, comprende tres películas: The Tiger`s Coat de Roy Clements (1920), Riding Whit Death (1921) de Jacques Jaccard y I Can Explain de George D. Baker (1922). Tina Modotti se ajustaba bien al personaje de mujer fatal que le tocó interpretar por su gran atractivo físico, si bien debajo de ese papel de ficción se escondía una mujer muy sensible, humanista y comprometida.

"No duermes, no, no duermes"

Tina Modotti fue amiga de la artista carismática Frida Kahlo, heroína de algunos murales de Orozco y Rivera y también musa de Rafael Alberti y Pablo Neruda quien le dedico un poema, algunas de cuyas estrofas están inscritas en la lápida de su tumba, situada en el Panteón Dolores de la Ciudad de México. El poema en su totalidad dice así:

Tina Modotti. Panocha, guitarra y cartuchera, 1927
Tina Modotti
Panocha, guitarra y cartuchera, 1927

Tina Modotti, hermana, no duermes, no, no duermes.
Tal vez tu corazón oye crecer la rosa
De ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa.
Descalza dulcemente hermana.

La nueva rosa es tuya, la nueva tierra es tuya:
te has puesto un nuevo traje de semilla profunda
y tu suave silencio se llena de raíces.
No dormirás en vano, hermana.

Puro es tu dulce nombre, pura es tu frágil vida.
De abeja, sombra, fuego, nieve, silencio, espuma,
de acero, línea, polen se construyó tu férrea,
tu delgada estructura.

El chacal a la alhaja de tu cuerpo dormido
aún asoma la pluma y el alma ensangrentada
como si tú pudieras, hermana levantarte,
sonriendo sobre el lodo.

Tina Modotti. Elisa, 1924
Tina Modotti
Elisa, 1924

A mi patria te llevo para que no te toquen,
a mi patria de nieve para que tu pureza
no llegue el asesino, ni el chacal, ni el vendido:
allí estarás tranquila.

¿Oyes un paso, un paso lleno de pasos, algo grande
desde la estepa, desde el Don, desde el frío?
¿Oyes un paso firme de soldado en la nieve?
Hermana, son tus pasos.

Ya pasarán un día por tu pequeña tumba
antes de que las rosas de ayer se desbaraten,
ya pasarán a ver, los de un día, mañana,
dónde está ardiendo tu silencio.

Un mundo marcha al sitio donde tú ibas, hermana.
Avanzan cada día los cantos de tu boca
en la boca del pueblo glorioso que tú amabas.
Tu corazón era valiente.

Tina Modotti. Mujer con olla, 1926
Tina Modotti
Mujer con olla, 1926

En las viejas cocinas de tu patria, en las rutas
polvorientas, algo se dice y pasa,
algo vuelve a la llama de tu dorado pueblo,
algo despierta y canta.

Son los tuyos, hermana: los que hoy dicen tu nombre,
los que de todas partes, del agua y de la tierra,
con tu nombre otros nombres callamos y decimos.
Porque el fuego no muere.

Pablo Neruda
Residencia en la Tierra


Libro recomendado

Truman Capote - A sangre fría

A sangre fría - Truman Capote
  • Título: A sangre fría
  • Autor: Truman Capote
  • Editorial: Anagrama
  • Lugar: Barcelona
  • Año: 2007
  • Páginas: 435
  • ISBN: 978-84-339-7299-6

Tema

A sangre fría narra la historia de un crimen: el asesinato de cuatro miembros de la familia Clutter a manos de Dick Hickcock y Perry Smith en el pueblo de Holcomb (Kansas) el 15 de Noviembre de 1959. Los dos delincuentes acuden al domicilio de los Clutter con la intención de robar porque esperaban encontrar una importante cantidad de dinero en una caja fuerte, según informaciones que habían recibido de un antiguo empleado de la finca. Al llegar, comprueban que no hay dinero en la casa y van matando uno a uno a las cuatro personas que se encontraban en ese momento en la vivienda: a Herbert William Clutter, a su mujer Bonnie y a dos de sus cuatro hijos: Nancy y Kenyon. El libro cuenta como tuvieron lugar estos hechos y la forma en que se llegó a detener y a ejecutar a los culpables.

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Cita

He de tener los ojos bien abiertos y si veo algo sospechoso avisaré inmediatamente a los otros… Sólo que no hay otros…

ALLEN, Woody, Sin plumas, Tusquets, Barcelona, 1981, pág. 68.
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