Alfred Stieglitz
Alfred Stieglitz
Dorothy True, 1919

El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía acoge hasta el próximo 16 de mayo una exposición de Alfred Stieglitz y los fotógrafos y artistas de su círculo. Es la primera vez que se presenta en Europa1 una exposición en la que no sólo se muestran sus trabajos fotográficos sino, además, su contribución a la fotografía moderna estadounidense y a la divulgación en los Estados Unidos de los trabajos artísticos de las vanguardias europeas.

Así, en la muestra se puede ver una selección de las fotografías que él realizó desde 1905 hasta 1937, algunas de sus colaboradores y, además, obras de los artistas de la vanguardia europea, fundamentalmente pintores, que él dio a conocer en las tres galerías que coordinó durante su vida (The Little Galleries of the Photo-Secession, The Intimitate Gallery y An American Place).

En la exposición que ofrece el Reina Sofía se echan de menos fundamentalmente dos cosas. En primer lugar, más orden en la exhibición, ya que habría sido más conveniente no haber mezclado las fotografías de Stieglitz y de sus colaboradores con el resto de los cuadros y semi-instalaciones que hay en la muestra y que genera cierto caos en el espectador.

Fountain, 1917. Marcel Duchamp
Marcel Duchamp
Fountain, 1917

Es decir, habría sido más oportuno separar en diferentes salas las obras. De tal forma que, en una sala, podrían haberse colocado las imágenes de Stieglitz y sus colaboradores y, en otra, el material de Camera Work y la revista 291, que ilustran su faceta como editor y, finalmente, en una tercera sala, las obras de los artistas a los que él ofreció su apoyo a través de la divulgación de su obra en exposiciones y publicaciones.

Evidentemente, mezclar el material es algo que se ha hecho a propósito, precisamente para identificar el trabajo de Stieglitz con el de las vanguardias artísticas. O, en otros términos, se ha intentado transmitir un nuevo valor a las imágenes de estos fotógrafos, dándonos a entender su importancia fotográfica y artística.

Pero lejos de conseguir este propósito, digno de admirar en los organizadores de la muestra y que es fiel al pensamiento del propio Stieglitz que veía a la fotografía merecedora de ser expuesta con las demás artes plásticas, la exposición se ve a “trompicones”, mezcladas como están las fotografías con los cuadros y los objetos a modo de instalaciones que se encuentran en la sala, entre los que se puede ver el ya mítico Urinario de Marcel Duchamp.

En segundo lugar, otra de las cuestiones que se echa de menos es haber podido contar con más imágenes de los fotógrafos del círculo de Stieglitz, sobre todo si tenemos en cuenta que, tanto desde la galería de la Photo-Secession (la 291 de la Quinta Avenida de Nueva York), como desde las páginas de Camera Work, se divulgaron los trabajos de los fotógrafos pictorialistas más importantes del momento y de que, en su círculo, había fotógrafos de la talla de Paul Strand, Edward Steichen y Charles Sheeler, entre otros.

Cuerpo de mujer: magia y erotismo

Georgia O'Keeffe, 1922. Alfred Stieglitz
Alfred Stieglitz
Georgia O'Keeffe, 1922

Por lo demás, la exposición tiene de interesante que, entre las fotografías que se presentan de Stieglitz, están muchas de las que realizó a su mujer y también artista: Georgia O'Keeffe (imágenes que se conocen entre los críticos como los “retratos analíticos”). Los biógrafos de Stieglitz señalan que éste conoció la obra de Georgia a través de una tercera persona que le mostró varios de sus cuadros.

En esos momentos, Stieglitz organizó sin el consentimiento de la pintora una exposición cuando aún no la conocía personalmente. Ella se enfadó mucho y solicitó la clausura inmediata de la muestra; pero para entonces su obra había tenido mucho éxito. Ese fue el comienzo de la relación artística y sentimental entre los dos que duró hasta la muerte del fotógrafo americano.

Las fotografías que Stieglitz realizó a Georgia O'Keeffe, y de las que en la exposición del Reina Sofía sólo hay una pequeña muestra, se descubren al cabo del tiempo como un auténtico estudio del cuerpo de la mujer, pero también del cuerpo del artista y, sobre todo, del cuerpo de la mujer amada, cuya figura está representada con la magia y el erotismo que el fotógrafo proyecta sobre ella.

Alfred Steiglitz, 1915. Eduard Steichen
Eduard Steichen
Alfred Steiglitz, 1915

A Stieglitz se le ha acusado de tener una visión muy elitista de la fotografía, ya que la entendía como un arte, que debía mantenerse al margen del comercio mass-mediático; pero, más bien, defendía el medio fotográfico como un modo de expresar la personalidad única de cada fotógrafo.

De esta forma, quería preservarla de los ataques que ha recibido durante muchos años en el sentido de considerarla como un arte menor. Ataques que aún resuenan a pesar de que el panorama artístico contemporáneo parece haber "adoptado" de forma definitiva a la fotografía.

En este sentido más amplio hay que comprender la posición de Stieglitz. Es decir, más como una postura a la defensiva (en favor de la fotografía y del artista fotógrafo) que a la ofensiva (contra ningún tipo determinado de fotografía). Es importante comprender esto, sobre todo, si tenemos en cuenta que la labor fotográfica de Stieglitz se desarrolló en los primeros años de la fotografía.

Y, es de todos conocido, lo que ocurrió tras la invención de la fotografía. Se recordará como se produjeron, en aquellos momentos históricos, ataques contra el nuevo medio por parte de prestigiosos intelectuales (por ejemplo, el mismo Baudelaire). Aunque, desde otra posición más tolerante, hubo pensadores como Walter Benjamín que respetaron en todo momento a la fotografía y recibieron con agrado este nuevo invento.

Georgia O'Keeffe, 1920. Alfred Stieglitz
Alfred Stieglitz
Georgia O'Keeffe, 1920

Stieglitz, por su parte, quiso defender la validez de la fotografía como medio de expresión artística, frente a los que la consideraban un simple medio de reproducción no exento de vulgaridad. Pero un único requisito ponía este fotógrafo: la autenticidad. Es decir, la fidelidad del propio fotógrafo con respecto a su trabajo.

Una fidelidad a sí mismo que, por lo demás, se lee con claridad en las fotografías de Georgia O'Keeffe en donde pone a la vista un espíritu profundo de exaltación al cuerpo de la mujer, como un cuerpo perfecto en el que confluye la belleza física y la belleza espiritual.

Resulta realmente apasionante ver como, desde la imperfección del cuerpo, consigue, no obstante, construir unas formas atractivas, tanto desde los retratos a distancia, como cuando nos muestra las diferentes partes del cuerpo de la mujer en un juego estético con desnudos sin rostro.

Georgia O'Keeffe, 1918. Alfred Stieglitz
Alfred Stieglitz
Georgia O'Keeffe, 1918

En realidad, con este trabajo del cuerpo de Georgia O'Keeffe, Stieglitz llega tal vez más lejos de lo que él mismo pudiera imaginar, ya que “coquetea” con el “cuerpo documental”, algo que, por otra parte, se ve de forma más contundente (si se quiere utilizar este término) en fotografías como The Steerage (“El entrepuente”), que está también en esta exposición.

Un cuerpo documental en O'Keeffe que se muestra tan interesante como paradójico. De ella sabemos que es una artista, de hecho tiene varias obras suyas en la exposición del Reina Sofía (cuadros abstractos y alguna escultura) y, sin embargo, Stieglitz nos va aproximando progresivamente a la intimidad de su cuerpo.

Desde una primera instantánea sumergida en sus supuestamente tareas cotidianas en un ambiente rural con un hombre, que la imaginación nos lleva a pensar que es un familiar, la vamos viendo ya sola en el campo (enfrentada al medio), a su propio cuerpo documental como mujer del campo.

O'Keeffe Hands and Thimble, 1919. Alfred Stieglitz
Alfred Stieglitz
O'Keeffe Hands and Thimble, 1919

Después, en otras fotografías, al margen ya de su contexto histórico, contemplamos su cuerpo por fragmentos: manos, pies, torso, hasta finalmente aproximarnos a la representación erótica de sus desnudos, ya sin cara pero nombrados (señalados) por el título de la fotografía, que nos dice que se trata del cuerpo de O'Keeffe.

Muy sutilmente, pueden notarse también ciertas influencias surrealistas en este cuerpo de mujer, mezcla de una estética realista y una estética más soñada. Algo así como crear un puente entre el documento real y el sueño, a través de una pose que sabe guardar, al mismo tiempo, las apariencias de verdad y las de mentira.

Además, hay que señalar la aproximación a la tecnología que se vislumbra en la fotografía: Mano y rueda, que Stieglitz realiza ya en 1933 y en la que relaciona directamente al cuerpo con la máquina. Una relación con la técnica ya presentida desde esa imagen como difícil y extraña, no en vano la mano de mujer parece no “casar” con esa rueda.

Georgia O'Keeffe, 1919. Alfred Stieglitz
Alfred Stieglitz
Georgia O'Keeffe, 1919

En otras palabras, las fotografías que Stieglitz realiza de O'Keeffe, nos plantean el límite mismo de la realidad (de lo que es y lo que no es) y los límites de la fascinación (de lo que está y lo que, por el contrario, no está y se anhela). Tal es así que Stieglitz deja en evidencia que está seducido por ese cuerpo, por la mujer, por el arte, por la fotografía y por la recreación de las formas a través de la plasmación de espacios de seducción.

En todo caso, la exposición nos va a dar la oportunidad de contraponer o contrastar este cuerpo representado de O'Keeffe con el que se esconde tras las formas provocativas de sus propias obras. Pero, esta vez la reconocemos, no desde la visión que un fotógrafo ofrece de su cuerpo, sino desde el mismo arte y desde ella como mujer artista.

Las fronteras de lo plástico en su obra

Georgia O'Keeffe, 1933. Alfred Stieglitz
Alfred Stieglitz
Georgia O'Keeffe, 1933

En general, y más allá de lo que se pueda decir de Stieglitz sobre su sentido elitista, lo que no se puede negar es que durante toda su trayectoria como fotógrafo fue fiel a sus propias ideas. Es algo, por lo demás, incontestable. De hecho, sólo hace falta echar un vistazo al resto de las fotografías de la muestra (todas ellas muy conocidas) para percibir en que modo esto es así.

Es una obra, la de Stieglitz, que mezcla la plasticidad fotográfica con la interpretación radical del fotógrafo (especialmente desde su esteticidad, claro está). Lo percibimos en su serie de edificios (realizados desde la ventana de su casa) y en su famosa colección de nubes: “Equivalents” que tiene como valor añadido el anticipar lo que después sería la fotografía conceptual, tendencia fotográfica que, probablemente, desarrollarían de forma más evidente, años más tarde, los propios fotógrafos postmodernos.

El espectador se encuentra en esta exposición con una auténtica oportunidad de ver directamente las diferentes texturas y tonalidades con los que trabajaba Steiglitz. Así, la muestra recoge, entre otras, copias en diferentes tamaños al platinotipo, paladiotipo y a la gelatina de plata; realizadas con las tres cámaras fotográficas con las que trabajó durante toda su carrera como fotógrafo.

Equivalent, 1929. Alfred Stieglitz
Alfred Stieglitz
Equivalent, 1929

Las imágenes de Stieglitz profundizan en la naturaleza del medio y consiguen, además de extraer lo mejor de su esencia, hacerse percibir también como documentos fotográficos. Como ejemplo de este juego estilístico, se pueden mencionar dos ejemplos en los que se aprecia con claridad la doble tendencia estética de las fotografías de Stieglitz: The Steerage (El entrepuente) y La terminal de tranvías de caballos.

En estas dos fotografías, lejos de enfatizar el tema, hace una composición de lugar que nos habla de un encuadre, pero también de unos personajes que se mueven en unos espacios en los que siempre hay lugar para el acontecimiento; a pesar de que la instantaneidad de Stieglitz es un tanto inquietante porque nos abstrae de la realidad a través de escenas paradójicamente reales, captadas directamente, pero trasladadas a un espacio fotográfico que está más allá de lo plástico.

En síntesis, el trabajo de Stieglitz deja en evidencia que la profundización en la estética fotográfica y en su plasticidad no implica necesariamente que sea una mimesis de la pintura o de las Bellas Artes en sentido general; sino más bien una exploración en profundidad de la esencia de la fotografía; expresión ontológica en el caso de Stieglitz de ser un auténtico artista fotógrafo.

The Steerage, 1907. Alfred Stieglitz
Alfred Stieglitz
The Steerage, 1907

En la exposición se recogen también obras de Picasso, Duchamp, Picabia y otros artistas de la vanguardia europea y norteamericana del momento, cuya obra él dio a conocer desde la galería 291; así como reconstrucciones parciales de algunas de las instalaciones que se organizaron en la galería.

Cabe señalar que, mucho antes de que se celebrara la Exposición Internacional de Arte Moderno, Stieglitz presentó el trabajo de estos artistas punteros al público norteamericano que tuvo así la oportunidad de conocer, además, las obras de Rodin, Matisse, Cezanne, Brancusi y Braque, entre otros, y facilitó la ocasión de contrastarlos con los de los artistas estadounidenses vanguardistas.

Desde su labor de editor y galerista, favoreció, por tanto, el contacto con los artistas de vanguardia europeos, quienes a su vez comenzaron a trabajar con la fotografía. Además de la mencionada Camera Work, el grupo de Stieglitz, tras la llegada de Picabia, publicó la revista 291, muy influida por el movimiento protodada, algunos de cuyos ejemplares se muestran también en esta exposición.

The Terminal, 1893. Alfred Stieglitz
Alfred Stieglitz
The Terminal, 1893

En definitiva, la exposición del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía permite al visitante ver la trayectoria de Stieglitz desde sus inicios pictorialistas, con fuertes influencias impresionistas, hasta lo que se dio en llamar la fotografía directa (con imágenes más cercanas al documento fotográfico).

Asimismo, es una oportunidad única para poder conocer su faceta de editor, galerista y coleccionista y su contribución al desarrollo teórico de la fotografía desde sus propias imágenes fotográficas. Mención aparte merecen los fotógrafos de su círculo, de los que resultaría interesante dedicar una exposición monográfica.

 

 

 

Notas

1 La exposición, que se ha organizado conjuntamente con el Musée d'Orsay y la Réunion des Musées Nationaux de Francia, ha estado ya expuesta en París. Parece ser que la exposición podría celebrarse en otras capitales europeas en próximas fechas, si bien es un dato sin confirmar.

Nota

Estas y otras muchas fotografías (ampliadas) de Alfred Stieglitz, pueden verse en el sito web de George Eastman House.


Cita

Consejo del indio yaqui a Castaneda: «Antes de embarcarte en cualquier camino tienes que hacer la pregunta: ¿tiene corazón este camino? Si la respuesta es no, tú mismo lo sabrás, y deberás entonces escoger otro camino».

CASTANEDA, Carlos, Las enseñanzas de Don Juan, Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2002, pág. 208.
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