El suicidio no es sólo un acto final, sino también un proceso. Hay unas causas y un desenlace predecible. La fotografía ha mantenido siempre con el tema del suicidio una relación especial. Durante décadas los fotógrafos han retratado las causas de los suicidios, los desenlaces finales y, en algunas ocasiones, hasta las instantáneas de los suicidios en tiempo real.

Mujer cayendo al suelo tras tirarse por una ventana
Suicidio. Bufalo, Nueva York, 1942
© I. Russell Sorgi.

En general, el suicidio es un suceso particular que afecta normalmente a una persona y, salvo que sea famosa, no tienen trascendencia y no llega a la opinión pública; a no ser que sea porque se trata de un suicidio llamativo y espectacular por alguna razón o cuando sea para hablar de estadísticas sobre suicidios.

Se puede tener la instantánea fotográfica de un suicidio, igual que se puede llegar a tener la de un crimen, pero es mucho más fácil tener las imágenes de los cadáveres. Es decir, una vez que ya han sucedido los hechos dramáticos y el climax de la tragedia. En ese cúmulo de fotografías de personas muertas de todo tipo de tragedias, las de los suicidas se distinguen por un aura fuerte, un extra estético. El matarse a uno mismo es un hecho especial, también para la fotografía.

La fotografía, que Sorgi realizó en 1942, capta a una mujer en plena caída tras haberse lanzado desde el octavo piso del hotel Genesse de Búfalo. La imagen es muy conocida y se ha reproducido en numerosos libros, revistas y sitios de internet. Realmente es espectacular. Según he leído en diferentes sitios Sorgi que en aquel tiempo trabajaba en The Buffalo Courier Express fue avisado de que algo estaba ocurriendo en el hotel y finalmente pudo captar el fatal desenlace.

En la época en que Sorgi logró la toma, en los años cuarenta, la fotografía judicial, de sucesos, crímenes y delitos estaba en pleno auge. Y esta fotografía tenia de peculiar haber captado el suicidio en directo. Era la cara más amarga de la ciudad y del progreso: la del individuo enfrentado a sus problemas en la mayor soledad.

El cuerpo de esta mujer, captado a la altura de la parte alta de la cafetería y al lado del cartel del hotel, resulta hasta cierto punto fantasmal. De alguna forma, el desequilibro emocional de su mente se refleja en el contenido de la imagen y los espectadores somos capaces de captar la inquietud del momento. Tenemos así equilibrios estéticos frente a desequilibrios emocionales y, de nuevo, la fotografía se cruza inevitablemente con la psiquiatría.

La literatura, el arte, el cine y la fotografía han tratado de muy diferentes formas el asunto del suicidio. La literatura es quizás el medio que más libremente ha hablado de los suicidas, de sus sentimientos y tormentos. Porque el suicida es una persona que vive atormentada, aunque su pesar provenga exclusivamente de la vida misma, que le resulte insulsa. El suicida quiere poner un punto y final al vivir. Por lo tanto, convive con la violencia, que la hace suya para volverla contra sí mismo.

Retrato del escritor Herman Hesse
Retrato del escritor Herman Hesse
© autor o propietario

Herman Hesse en su libro El lobo estepario hace un estupendo estudio del suicido, de sus delirios y razonamientos. El protagonista de la novela: Harry Haller, vive obsesionado con la idea de suicidarse. Desea morir pero teme enfrentarse con ese momento. Aunque no hace otra cosa más que prepararse para quitarse la vida. Sorprende el favor y la apología del suicidio en un hombre de mentalidad cristiana, como puede verse en su libro de notas Sobre la guerra y la paz.

Herman Hesse en su libro El lobo estepario hace un estupendo estudio del suicido, de sus delirios y razonamientos. El protagonista de la novela: Harry Haller, vive obsesionado con la idea de suicidarse. Desea morir pero teme enfrentarse con ese momento. Aunque no hace otra cosa más que prepararse para quitarse la vida. Sorprende en un principio el favor y la apología del suicidio en un hombre de mentalidad cristiana, como puede verse en su libro de notas Sobre la guerra y la paz.

Pero como finalmente El lobo estepario, con el que ganó el nobel de Literatura en 1946, es un libro de delirio, alucinaciones y puestas en escenas, queda claro para este autor que el suicidio es un desequilibrio emocional, un desequilibrio del relato y un teatro de ficción. O, si se prefiere, Hesse dibuja la desazón del individuo que no se adapta a los cambios del mundo, ni a la guerra. Y, rodeado de “violencias” busca la salida a ese horror: o bien matándose o inventándose otras vidas, otras historias, situaciones y personajes. Sobre todo, Hesse era un hombre que detestaba la crueldad y se veía encerrado sin salida entre dos violencias: la de la vida y la de la muerte. Sus personajes reflejan esos mismos temores.

Volviendo a la fotografía de Sorgi, la mujer retratada en su lanzamiento suicida, también expresa esas dos violencias: la del vivir y la del morir; por eso tiene un extra estético como el libro de Hesse. No cabe duda de que, para el reportero gráfico, lo que finalmente vale de la toma es haber podido captar ese suicidio, en el momento en que estaba teniendo lugar. Y es lo que sirve para el editor y para el espectador también.

Hay que recordar que no es muy normal ver publicadas fotografías de suicidios, por lo menos actualmente en España; donde existe una censura total, no ya sobre las imágenes de suicidas también de cualquier otra manifestación de violencia especialmente si se ha producido en territorio español y las que se publican están muy utilizadas propagandísticamente. Por citar sólo un ejemplo de la censura que hay, jamás he llegado a ver ninguna imagen de las cientos de mujeres que mueren en este país a manos de sus parejas. Me refiero a fotografías de la víctima en la escena del crimen.

Hay todo un discurso de justificación de esta censura que es muy discutible. Más o menos las disculpas que se dan para no publicar estas fotografías vienen a decir que existe mucho temor a que aumente el número de suicidios y de crímenes si empiezan a difundir masivamente. Pero, bueno, a mí esto me parece que no es así. Es una disculpa como cualquier otra. De fondo, lo que sucede y que ya he dicho otras veces, es que estas imágenes están bajo estricto control policial y judicial. De hecho, los crímenes contra mujeres y los suicidios, por ejemplo, siguen en aumento en España aunque no se publiquen las fotografías.

 


Cita

Soló mirando por encima o hacia otro lado podemos llegar a creer que el mal es relativo, y, por ende, bajo ciertas condiciones, justificable. En realidad –la realidad que los supervivientes y los muertos atestiguan–, nunca se puede justificar.

BERGER, John, El sentido de la vista, Alianza, Madrid, 1990, pág. 274.
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