Cartel de la película 'El hundimiento'

La película comienza con un testigo, pero no un testigo del holocausto sino un testigo del hundimiento de Hitler. Se trata de una joven secretaria que trabajó con él durante el tiempo que duró el acoso de los soviéticos sobre Berlín.

Esto que parece una tontería no lo es tal, ya que marca una especie de corte radical entre la situación personal del dictador y toda la crueldad que había llevado a cabo la política nacionalsocialista.

Evidentemente, es muy delicado afrontar, en estos momentos, una película sobre el holocausto, sobre todo si lo que se pretende es verlo desde la posición del dictador, del asesino y de cómo vivió esos últimos momentos de vida con el enemigo echándose literalmente encima.

Traudl Junge (interpretada por Alexandra Maria Lara), la que va a ser el testigo de esos momentos de la vida del dictador, llega al búnker de Berlín, donde Hitler se encuentra atrincherado con la cúpula del estado mayor y sus personas de confianza, con la intención de conseguir un puesto de secretaria personal.

Comunicación elaborada para las V Jornadas Internacionales de Historia y Cine, celebradas los dias 10, 11 y 12 de noviembre de 2004 en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

El contexto de la tragedia

La presente comunicación aborda el análisis de los personajes de cuatro películas: Los cuatrocientos golpes (François Truffaut, 1959), Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941), Alemania, año cero (Roberto Rossellini, 1948) y El pianista (Roman Polanski, 2002), para intentar aproximarnos a la forma en la que el cine acostumbra a presentar el relato de la tragedia desde el ámbito de lo social y en qué medida se representa esto en la trama fílmica y en los personajes y sus acciones ante la cámara cinematográfica.

ENFRENTARSE A LA REALIDAD DE GOLPE

El espíritu de la Nouvelle Vague sigue vivo entre los realizadores que defienden el cine de autor.

La película de Truffaut2 comienza con un paseo por las calles de París. El punto de partida es una imagen más bien oscura que se va aclarando, poco a poco, a medida que nos acercamos a la torre Eiffell. Ese progresivo avanzar hacia la claridad, anticipa ya en alguna medida el enfrentamiento con la realidad de la historia con la que inevitablemente nos va a enfrentar el cineasta. Golpes de vista, golpes de acción, golpes de la vida; serán en síntesis los cuatrocientos golpes como anticipa el título.

fotograma de 'Los cuatrocientos golpes'

fotograma de 'Los cuatrocientos golpes'

fotograma de 'Los cuatrocientos golpes'

La desgracia y lo insoportable

A veces, la línea que separa la bondad de la maldad puede ser muy difícil de determinar. En otras ocasiones, sin embargo, tiene medida exacta en centímetros y si no que se lo pregunten a Gregorio Samsa1 recluido forzosamente en su habitación, una vez que se ha hecho visible para los demás como un insecto monstruoso:

Lo que se oía detrás de Gregorio ya no era la voz de un padre cualquiera (…) Entonces el padre le dio un empujón que era salvador, pues cayó sangrando profusamente, en medio de la habitación. La puerta se cerró con un golpe de bastón y luego, por fin, silencio.

Fotograma de El pianista

Fotograma de El pianista

Cita

(…) los grandes fotógrafos o cineastas documentales, de Flaherty a Depardon, son los que nos muestran su mirada al mismo tiempo que nos muestran el mundo.

AUMONT, Jacques, La imagen, Paidós, Barcelona, 1992, pág. 332.
Copyright © 2003-2018 Marisol Romo Mellid. Todos los derechos reservados.