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Cartel anunciador de Lions for Lambs

Leones por corderos es un film bélico con un perfil político muy sólido. En la pel ícula se cuentan tres historias que están enlazadas por una temática común: la ocupación de Irak y Afganistán por el ejército norteamericano. La cinta ha dado mucho que hablar desde que se estrenara. Ya se comenta incluso de las hipotéticas candidaturas al oscar para sus protagonistas principales: Robert Redford,  Meryl Streep y Tom Cruise. Pero no todas las críticas son buenas. Algunos tachan el film de aburrido y de no conseguir los objetivos deseados, etc.

Dejando a un lado las críticas, algunas de las cuales se engarzan en el puro cotilleo, respecto a Robert Redford y sus operaciones de cirugía estética o en torno a Tom Cruise y en la forma en que se ganó su participación en el film al ir como productor ejecutivo, ya que al parecer el papel estaba previsto para una persona de más edad; la película no deja de ser interesante obviando todos estos comentarios que poco tienen de análisis fílmico. Y ha generando ciertos debates sobre la política antiterrorista de la Administración Bush, especialmente en lo que se refiere a la decepción del propio pueblo norteamericano, frente a una administración que le traiciona practicando una política del terror.

El poder de las palabras

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Fotograma de la conversación entre
el catedrático y el alumno prometedor

Una de las historias tiene lugar en el despacho universitario del catedrático Malley (Robert Redford) durante la entrevista que mantiene con un alumno (Andrew Garfield) de gran valía pero que se ha vuelto muy apático (ha dejado de ir a clases, etc.). Robert Redford, durante una hora de conversación, intenta estimular al joven para que no se deje llevar por la desidia y el desencanto. El alumno, antes muy participativo y activo en las clases de Malley, dice estar desencantado del manejo de los políticos y no cree que se pueda hacer nada para cambiar ese estado de cosas.

El diálogo entre estas dos figuras universitarias se coloca en un nivel de reflexión interesante. Aunque resulta increíble que esa conversación pueda tener lugar en ninguna universidad del mundo, sobre todo si tenemos en cuenta que la apatia no sólo domina a los alumnos sino a los propios profesores que no parecen estar preocupados por sus alumnos sean éstos unos genios o muy normalitos. Los alumnos, por su lado, sólo parecen estar interesados por las notas. Por tanto, esta conversación que recrea el director de Leones por corderos es más un deseo (una necesidad) de que eso suceda, que una realidad.

Otra de las historias tiene lugar también en un despacho de Estados Unidos, aunque no universitario sino político. También una hora es lo que el senador Jasper Irving (Tom Cruise) va a dedicar a la veterana periodista Janine Roth (Meryl Streep), aunque en esta ocasión las intenciones no son tan filantrópicas. Más bien el político trata de utilizar a la redactora en su carrera hacia la casa blanca. Si bien, Janine Roth cometió el error años  atrás de ayudar al senador en su trayectoria profesional, halagando su talante, etc. Ahora no está dispuesta a seguirle el juego y a ser el vehículo de su propaganda. Lo cual va a poner en peligro su puesto de trabajo en un medio de comunicación norteamericano importante.

Durante la entrevista vemos a la reportera tomando notas, casi compulsivamente, mientras mantiene un diálogo “tirante” con Jasper Irving. Éste trata de manejar a una profesional de su valía para venderle una supuesta exclusiva que no es tal. El despliegue propagandístico del ambicioso político no pasa desapercibido. La primicia que le ofrece el senador no es otra que la puesta en marcha de una nueva estrategia de ataque en Afganistán, basada en grupos pequeños. Janine Roth le recuerda que eso mismo ya se realizó en Vietnam. En síntesis, de forma abierta le pide apoyo para la política que está siguiendo la Administración Bush en esos momentos y trata de venderle con nueva imagen los mismos métodos de siempre.Ella no quiere ser manejada y así se lo hará saber a su jefe, quien le previene de las consecuencias de esa actitud.

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Fotograma de la entrevista entre
el senador y la periodista
(Tom Cruise y Meryl Streep)

Estas dos historias tienen lugar en despachos. De esta forma, queda claro como algunas decisiones importantes y cuestiones trascendentales ocurren precisamente en los bufetes. El diálogo entre el catedrático y el alumno puede servir como metáfora de la necesidad de conformar una opinión pública activa que no se deje llevar por la desidia. El caso de la periodista y el senador nos coloca también en la necesidad de mantener, por parte de la prensa, cierta independencia frente al poder político, que sólo así garantice cierto espacio crítico frente a los previsibles y continuos abusos del poder. No cabe duda de que ambas son expresión clara de unas utopías difíciles de alcanzar. Resulta más que evidente que la opinión pública es, en la mayoría de los casos, una expresión y construcción del poder. Y la prensa es incapaz de mantener las distancias con el poder político y cada medio de comunicación sirve, por lo general, a un determinado sector político.

Ante el fracaso de las grandes entidades que pueden defender a la sociedad de los abusos de los políticos: la opinión pública y la prensa; quedan aún los individuos que aún pueden mantener cierta ética. Y eso es lo que muestra Robert Redford en esta película. El estudiante brillante, capaz de expresar ideas propias con profundo sentido crítico, es una esperanza para la sociedad igual que lo es una periodista preparada para mantenerse al margen de los juegos sucios de propaganda del gobierno y de los políticos ambiciosos. Así expresado también puede parecer utópico e incluso cursi, pero existe en el film una justa necesidad de poner en escena cierta rebeldía frente a situaciones corruptas. Entonces, ahí está perfilado el espacio para la reflexión y, viendo la película, se tiene la sensación de que no todo ha sido dicho y todavía hay lugar / tiempo para nuevas palabras, otras ideas y diferentes actitudes. Movilizar las conciencias puede ser un arma importante frente a aquellos que mueven los ejércitos.

El poder de las armas

Y así llegamos a la tercera historia del film. Ésta se desarrolla ya en el campo de batalla. La protagoniza otra pareja: dos jóvenes, antiguos alumnos de Malley. Arian (Derek Luke) y Ernest (Michael Peña), que se alistan para ir a la guerra y mueren de forma agónica en Afganistan. Con la incorporación de este relato, Robert Redford introduce la acción radical de la guerra que se enfrenta así a la relativa tranquilidad de las conversaciones en los despachos. La historia de estos soldados está narrada en un contexto de filme bélico, a excepción de los momentos en los que podemos verlos durante la exposición de un trabajo en la universidad y la conversación que mantienen con el catedrático para comunicarle que se van a incorporar al ejército.

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Arian y Ernest en Afganistán

El futuro que les va a esperar en la guerra es bastante negro. En el transcurso de una misión (en grupos pequeños) en Afganistán y cuando van a bordo de un helicóptero CH-47 Chinook son atacados. Ernest cae del aparato, mientras que su amigo salta poco después. Ambos se encuentran en el suelo, heridos. Antes de que consigan ir a rescatarles, son acribillados a balazos por el enemigo.

Las tres historias están sucediendo a la vez y el director ha ido intercalando fragmentos de cada una de ellas. Todo se está desarrollando en tiempo real a excepción de unas pocas escenas que son en flash back. Una de ellas es del alumno aventajado durante un debate en clase (antes de que dejara de ir) y con la que se nos quiere mostrar la personalidad y valía del joven. Otra es de Arian y Ernest durante la exposición de un trabajo en la clase de Malley. Y otra de estas escenas, hacia atrás en el tiempo, refleja una comida entre estos dos muchachos y el catedrático, donde como se ha dicho le anuncian que van a ir a Afganistán.

Existe en la película una confrontación importante entre el poder de las palabras y el de las armas. Las unas construyen, mientras que las otras destruyen. Esto puede parecer una evidencia pueril pero tal vez no lo sea tanto. También el filme habla de las consecuencias de las decisiones y actitudes equivocadas. Por eso, a todos los personajes se les plantea, de una u otra forma, el dilema de cómo saber qué es lo que deben hacer. Aunque algunos, como el senador, no parece tener problemas con eso. Y dirige sus pasos hacia unos objetivos bien definidos, pero no muy éticos.

¿El negro futuro?

Sin embargo, y a pesar de qué efectivamente la película habla de esos dos escenarios: el intelectual y el del horror de la guerra; lo cual es de por sí interesante, la construcción del filme adolece de cierta frialdad y distanciamiento. Las tres historias son una sola, pero también son por sí mismas únicas historias. El film conforma, hasta cierto punto, un puzzle desconcertante. Tal vez sobre alguna de ellas o falte cualquier otra que en Leones por corderos no se cuenta (por las razones que sea). Los duelos entre actores son realmente de lo mejor de la película, que a pesar de sus posibles fallos invita a reflexionar sobre temas conocidos pero importantes.

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Andrew Garfield, en el papel de alumno
prometedor

Por último, es verdad que es necesario enfrentarse a esos viejos y enquistados problemas y crear un debate abierto en Estados Unidos y el resto del mundo sobre su controvertida política exterior. Y en qué medida esto afecta a la opinión publica, a la desidia de la juventud y a la corrupción de la prensa. Es, finalmente, un debate sobre el estado de salud de la sociedad americana. Bienvenido sea, entonces, y comience ese turno de palabras y de críticas sobre el particular y si vienen desde la industria cinematográfica, como es el caso, mejor que mejor.

 

 

Notas

Artículo realizado durante la estancia como becaria en DEH-INAH (México D.F.). Beca posdoctoral concedida por el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco, dentro del Programa de Perfeccionamiento de Doctores en el Extranjero.


Libro recomendado

Ante el dolor de los demás - Susan Sontag

Ante el dolor de los demás - Susan Sontag
  • Título: Ante el dolor de los demás
  • Autor: Susan Sontag
  • Editorial: Alfaguara
  • Lugar: Madrid
  • Año: 2003
  • Páginas: 152
  • Colección: Literaturas
  • ISBN: 84-204-6670-0

Tema

Susan Sontag reflexiona sobre las imágenes más lacerantes que han podido captar los reporteros gráficos en las diferentes guerras y sucesos que han asolado a la humanidad. Tanto el contenido de estas fotografías y el uso ideológico que se hace de ellas, como la reacción del espectador y de los propios fotógrafos son por partes iguales materia de análisis para esta intelectual.

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Cita

Es por el cuerpo (y ya no por intermedio del cuerpo) como el cine contrae sus nupcias con el espíritu, con el pensamiento.

DELEUZE, Gilles, La imagen-tiempo Estudios sobre cine 2, Paidós, Barcelona, 1987, pág. 251.
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