Cartel de la película 'El hundimiento'

La película comienza con un testigo, pero no un testigo del holocausto sino un testigo del hundimiento de Hitler. Se trata de una joven secretaria que trabajó con él durante el tiempo que duró el acoso de los soviéticos sobre Berlín.

Esto que parece una tontería no lo es tal, ya que marca una especie de corte radical entre la situación personal del dictador y toda la crueldad que había llevado a cabo la política nacionalsocialista.

Evidentemente, es muy delicado afrontar, en estos momentos, una película sobre el holocausto, sobre todo si lo que se pretende es verlo desde la posición del dictador, del asesino y de cómo vivió esos últimos momentos de vida con el enemigo echándose literalmente encima.

Traudl Junge (interpretada por Alexandra Maria Lara), la que va a ser el testigo de esos momentos de la vida del dictador, llega al búnker de Berlín, donde Hitler se encuentra atrincherado con la cúpula del estado mayor y sus personas de confianza, con la intención de conseguir un puesto de secretaria personal.

fotograma de la película 'El hundimiento'

Conocemos a Hitler en el mismo momento en que lo hacen ellas –las candidatas al puesto– que no pueden aguantar la curiosidad de conocer a ese Hitler tan famoso y venerado en Alemania. Pero, parecen, paradójicamente, no estar al tanto de los crímenes contra los judíos que este hombre había perpetrado sin ningún tipo de escrúpulos.

De esta forma tan descontextualizada, Traudl Junger se hace con el puesto de secretaria, a pesar de los consejos que había recibido de sus familiares de que no era conveniente relacionarse con los nacionalsocialistas. Pero, empujada por una especie de curiosidad incontrolable, se ve envuelta en la historia.

¿El por qué del “hundimiento”?

Esto supone meterse en unos terrenos “resbaladizos”, en los que la fidelidad a la historia es algo más que hacer una buena adaptación de un guión. Es muy peligroso que el espectador no tenga la oportunidad de ver el por qué de ese sitio a Berlín, el por qué de todo un crimen contra la humanidad. No vale con saber, con conocer, hay que mostrar y enseñar claramente a los testigos, pero no sólo del hundimiento de Hitler, sino también a los testigos de los asesinatos cometidos contra los judíos.

fotograma de la película 'El hundimiento'

Porque, después de todo lo que se ha dicho y visto sobre infiernos como Auschwitz- Birkenau, parece que hay sectores revisionistas empeñados en ponerlo en duda. En esta tesitura, la opción para el director de una película que debe rodar los últimos días de vida de Hitler es clara: tiene que hablarnos de los otros, de todos esos hombres que fueron primero testigos y después víctimas de una barbarie. Es una tarea difícil pero no imposible.

A pesar de esta carencia fundamental (de protagonismo) de testigos del genocidio que se percibe de forma radical en el filme, el guión intenta nivelar esa falta ofreciéndonos a un Hitler absolutamente despiadado (desde sus monólogos) con el débil, con los judíos y con el propio pueblo alemán que se está dejando ganar la guerra.

fotograma de la película 'El hundimiento'

Pero todo esto queda muy flojo porque se nos plantea desde un personaje con ciertas sospechas de no estar muy bien de la cabeza. Una persona que, en ocasiones, no quiere admitir que se acerca el final y fantasea con un ataque sorpresa de sus ejércitos. Sin embargo, es un personaje que se sabe traicionado por sus hombres de confianza pero que se muestra mucho más débil de lo que le presentan sus biógrafos. En este sentido, tampoco el personaje de Eva Braun es fiel a lo que se decía de ella. Aquí se muestra feliz y jovial cuando en muchos libros la describen como una mujer muy depresiva.

fotograma de la película 'El hundimiento'

El personaje de Hitler está bien construido. Bruno Ganz hace una interpretación excelente, nada sobreactuado, de un hombre absolutamente atacado por los nervios, con una especie de Parkinson que se nota en los temblores de su mano y que desmorona la imagen de un líderindestructible, al tiempo que se va desmoronando el imperio. Este juego metafórico está muy bien llevado.

La verdad de los crímenes: del búnker a Auschwitz

Con todo esto que he dicho en relación a la falta de ese testigo del genocidio no quiero decir, ni mucho menos, que la película alabe las andanzas de Hitler sino que sólo nos muestra su fase de hundimiento final un tanto descontextualizada de la historia, de la guerra y de los ataques sobre Berlín.

fotograma de la película 'El hundimiento'

Es decir, el pueblo alemán muere en su lucha contra los rusos, en la calle, pero parece que es una historia que no tiene nada que ver con ese hombre escondido en un búnker de Berlín esperando la muerte. Da la sensación de que las dos historias no casan, aunque forman parte de una sola, que no es otra que la tragedia que vivió el pueblo alemán y los judíos durante el gobierno de los nacionalsocialistas.

Este efecto de disociación (de esquizofrenia) en la narración se ve favorecida por la atmósfera claustrofóbica que se proyecta desde ese búnker. Donde vemos como se suceden las reuniones con la plana mayor de su ejercito (las SS, la Gestapo, el jefe de propaganda, etc.). Reuniones extrañas donde nadie parece atreverse a decirle la verdad a la cara al dictador. La verdad que no es otra que el final se aproxima, que muchos de sus hombres de confianza le han traicionado y que todo está perdido. Verdad que Hitler nunca acaba de afrontar del todo.

fotograma de la película 'El hundimiento'

La reconstrucción de este búnker nos recuerda de forma más subliminal que escénicamente a los pasillos de Auschwitz Birkenau. Pasillos que llevaban directamente hacia la muerte, hacia las duchas, hacia las cámaras de gas, hacia el infierno, en definitiva.

De hecho, en algunas tomas de la película puede verse al fondo de unos de estos pasillos, donde se comunicaban las diferentes estancias del búnker, la palabra GASS, en letras grandes y el espectador no puede por menos que recordar esa otra historia que allí no parece estar contándose y que es, justamente, el asesinato de muchas personas en un escenario similar de claustrofobia y de miedo.

fotograma de la película 'El hundimiento'

La disociación entre lo que pasa dentro y fuera del búnker se ve también en lo que respecta al guión y a la ejecución de las escenas, mucho más descuidadas las de los exteriores que las de los interiores. En la ciudad de Berlín todo es estruendo, muerte y suicidios. Vemos en uno de los hospitales de la ciudad montones de cadáveres, apilados de la misma forma que después aparecerían en Auschwitz tras la entrada de las tropas aliadas en el campo de concentración. Hay numerosos documentos fotográficos que lo muestran.

También es en el hospital donde pueden verse las escenas más terribles con la saturación de heridos y la falta de medios. Las imágenes son duras porque el hospital se convierte en uninfierno, donde los mutilados gritan a voces que les maten por favor. Profusión de sangre y de terror desde un pueblo herido de muerte.

fotograma de la película 'El hundimiento'

En este sentido, Olivier Hirschbiegel, nos va a mostrar, en un nuevo guiño, los muertos alemanes que nos llevan al recuerdo de aquellos otros judíos. Pero, estos detalles, este intentar recordar a los ausentes, a las víctimas y a los testigos del holocausto, de forma tan rápida y escasa, resultan insuficientes. Se agradecen y dentro del contexto de la película están bien insertados, pero tenía, en nuestra opinión, que haber profundizado un poco más en ese tipo de detalles.

Se echa a faltar más presencia de una realidad histórica que situé el hundimiento de Hitler en el contexto de su realidad: el de la tragedia más absoluta jamás vivida por nadie. Podemos ver, si el director quiere, lo que le pasó a Hitler, pero ¿qué fue de todos los demás?¿De los que él asesinó?

Suicidio o salvación

Por lo demás, la película intercala en el búnker escenas cotidianas (comidas, cenas, bailes) con otras escenas en las que el dictador se reúne con el alto mando. En los momentos finales del filme se producen numerosos suicidios, también el del propio Hitler y el de Eva Braun. Pero el más espectacular es el que protagoniza la mujer de Goebbels (interpretado por Corinna Harfouch) que envenena a sus hijos antes de suicidarse con su marido.

fotograma de la película 'El hundimiento'

La secretaria personal de Hitler consigue huir junto con otros y ponerse a salvo. En este sentido, al finalizar la película, podemos ver unos breves momentos de documental, en los que se incluye una entrevista en la que la propia Traudl Junge (ya en edad adulta) explica que ella no sabía nada de lo que había pasado (se supone que con los judíos) y que considera que su juventud no la excusaba de ello.

La película se ha basado en los libros: El hundimiento: Hitler y el final del Tercer Reich, del historiador Joachim Fest y Hasta el último momento: la secretaria de Hitler cuenta su vida, de Traudl Junge, secretaria del dictador junto a la escritora Melissa Müller.


Libro recomendado

Body Horror - John Taylor

John Taylor - Body Horror
  • Título: Body Horror - Photojournalism, Catastrophe and War
  • Autor: John Taylor
  • Editorial: Manchester University Press
  • Lugar: New York
  • Año: 1998
  • Páginas: 210
  • ISBN: 0 7190-3721-2 hardback
  • ISBN: 0 7190-3722-0 paperback

Tema

El autor se enfrenta en el texto a importantes retos visuales, legales, sociales y políticos que plantea el debate sobre las fotografías de guerra. John Taylor realiza un recorrido por imágenes periodísticas de gran dureza, al mismo tiempo que reflexiona sobre el papel del horror y del cuerpo en estos documentos.

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Cita

Soló mirando por encima o hacia otro lado podemos llegar a creer que el mal es relativo, y, por ende, bajo ciertas condiciones, justificable. En realidad –la realidad que los supervivientes y los muertos atestiguan–, nunca se puede justificar.

BERGER, John, El sentido de la vista, Alianza, Madrid, 1990, pág. 274.
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